Jueves 08 Mayo 2014
Santa Magdalena Cannosa
Santa Magdalena de
Canossa
Mujer que creyó en el Amor del Señor Jesús, fue enviada por el
Espíritu entre los hermanos más menesterosos a
los que sirvió con corazón de madre y ardor de apóstola.
Nace en Verona el 1 de marzo de 1774 de noble y rica familia,
tercer nacida de seis hermanos.
A través de etapas muy dolorosas, como la muerte de su padre,
las segundas nupcias de su madre, la
enfermedad y la incomprensión, el Señor la guía hacia caminos imprevedibles que Magdalena
intenta recorrer con muchos esfuerzos.
UNA LLAMADA
Atraída por el Amor de Dios, a los 17 años desea
consagrar su vida a El y por dos veces
intenta la esperiencia del Carmelo.
Pero su Espíritu la solicita interiormente a recorrer un nuevo camino: dejarse amar por Jesús, el
Crucificado, pertenecer a Él sólo para
dedicarse completamente a sus hermanos afligidos por distintas pobrezas.
Vuelve a su familia y, obligada por eventos dolorosos y trágicas situaciones históricas de fines del
siglo XVIII, encierra en el secreto de
su corazón la vocación y participa en la vida del Palacio Canossa aceptando la gestión del cuantioso
patrimonio familiar.
UN DON
Con empeño y dedicación, Magdalena cumple con sus deberes diarios y amplía su círculo de amigos,
quedando disponible a la misteriosa
acción del Espíritu que, poco a poco, plasma su corazón y la hace partícipe de la pasión del Padre para el
hombre, demostrada en el don completo y supremo de Jesús Crucificado, en el
ejemplo de María, la Virgen Madre
Dolorosa.
Prendida por esta caridad, Magdalena oye el grito de los pobres hambrientos de pan, instrucción,
comprensión y de la Palabra de Dios.
Ella los descubre en los barrios periféricos de Verona, donde los
reflejos de la Revolución francesa, las
subsiguientes dominaciones de Emperadores
extranjeros y las Pascuas de Verona, habián dejado signos de
patente devastación y de sufrimiento
humano.
Magdalena busca y encuentra a las primeras compañeras llamadas a seguir Cristo pobre, casto,
obediente y enviadas a testimoniar su incondicionada Caridad entre los
hermanos.
En 1808, superadas las últimas oposiciones de su familia,
Magdalena deja definitivamente el Palacio Canossa para empezar, en el barrio
más pobre de Verona, aquella que interiormente reconoce como la voluntad del
Señor: servir a los más necesitados con el corazón totalmente plasmado en
Cristo.
¡La Caridad es un fuego que inflama! Magdalena está dispuesta al Espíritu que la guía también entre los
pobres de otras ciudades: Venecia,
Milán, Bérgamo, Trento ... En pocos decenios, las fundaciones de la
Canossa se multiplican, la familia
religiosa crece al servicio del Reino.
El amor por Cristo Muerto y Resucitado arde en el corazón de
Magdalena que, con sus compañeras, se vuelve testimonio del mismo Amor en cinco
sectores específicos: la escuela de caridad por el crecimiento integral de la
persona; la catequesis a todas las clases, privilegiando a los más lejanos; la
asistencia sobre todo hacia las enfermas en los hospitales; seminarios
residenciales para formar maestras, que obrasen en el campo, y preciosas colaboradoras de los párrocos en
las actividades pastorales; cursos de
ejercicios espirituales anuales para las damas de la alta nobleza, con el fin de animarlas espiritualmente y
envolverlas en los distintos ámbitos
caritativos.
Más tarde, esta actividad es dirigida a cualquier clase
de personas.
Alrededor de la figura y de la obra de Magdalena nacen constantemente otros testimonios de la
Caridad: la Naudet, el Rosmini, el
Provolo, el Steeb, el Bertoni, la Campostrini, la Verzeri, la Renzi, los Cavanis, el Leonardi, todos fundadores de
otras Familias religiosas.
UNA FAMILIA
La Institución de las Hijas de la Caridad obtiene, entre
1819 y 1820, la aprobación eclesiástica
en las distintas diócesis donde las
Comunidades ya están presentes.
El 23 de diciembre de 1828, Su Santidad león XII aprueba
la Constitución del Instituto con el
Breve Si Nobis.
Después de repetidos intentos negativos con Don Antonio Rosmini y con Don Antonio Provolo, hacia el
fin de su vida, Magdalena consigue
empezar también el Instituto masculino que proyectó ya desde 1799.
En Venecia, el 23 de mayo de 1831, abre el primer oratorio
de los Hijos de la Caridad para la
formación cristiana de los jóvenes y de los
adultos, entregándolo al Sacerdote veneciano Don Francesco Luzzo,
coadyuvado por dos laicos de Bérgamo:
Giuseppe Carsana y Benedetto Belloni.
Magdalena acaba su intensa y fecunda existencia terrena a la
edad de 61 años. Muere en Verona el 10
de abril de 1835 asistida por sus Hijas. Era Viernes Santo.
UNA MISIÓN
¡Hagan conocer sobre todo a Jesucristo! la grande pasión
del corazón de Magdalena, es la grande
herencia que las Hijas y los Hijos de la
Caridad están llamados a vivir, una disponibilidad radical,
"dispuestos por el divino servicio
a ir a cualquier pueblo, aun al más lejano" (Magdalena, Ep. II / I, p. 266).
Las Hijas de la Caridad cruzan el Océano hacia el Extremo Oriente en 1860. Hoy son cerca de 4000,
presentes en los cinco continentes,
divididas en 24 Organismos.
Los Hijos de la Caridad son cerca de 200 y obran en
distintas ciudades de Italia y de
ultramar.
Hermanas y Hermanos Canosianos llamados "ad
Gentes" tratan de entender y
acogen "las semillas del verbo", presentes en cada cultura y, con sus testimonios,
anuncian "lo que han visto, oído y
contemplado...": el Amor del Padre que en Jesucristo alcanza a
todos los hombres para que haya vida y,
en este dar y recibir, el carisma se enriquece y se vuelve fecundo para el Reino.
El carisma que es el Espíritu Santo en Magdalena
seguramente no agota su vitalidad en la
realización de los dos Institutos.
Como consecuencia, distintos grupos laicos encuentran en Magdalena y en su don, su especial manera de
vivir la fe, de testimoniar la caridad
en los distintos ámbitos apostólicos de las distintas comunidades cristianas.
UN CANTO DE GRATITUD
La Iglesia nos propone a todos a Magdalena, y en especial,
a sus Hijos e Hijas, como un testigo
del Amor gratuito y fiel de nuestro Dios.
A Él damos gracias por el don de esta Madre y Hermana y
por su intercesión pedimos de poderlo amar
como Ella, por encima de cualquier otra
cosa y hacerlo conocer a los hombres de nuestro tiempo, viviendo nuestra específica vocación.
Dios Omnipotente y Eterno que
das a tus Santos una gran luz y
un fuerte sostén para la debilidad humana, dígnate escuchar nuestra
oración por intercesión de Santa
Magdalena de Canossa. Danos la gracia de
seguir a Cristo humilde y pobre y de caminar,
como María, en la fidelidad a tu Palabra, para llegar hasta Ti y
participar un día de tu gloria con todos
los santos. Por Cristo Nuestro Señor.
OOOOOOOOOOOOOO
Santo(s) del día
Santa Magdalena Cannosa
San Tarantasia
San Estanislao
San Víctor Milán
San Dionisio Viena
San Eladio Auxerre
San Wiron
San Deseado
Beato Bernardo Santarem
Beato Russolillo
San Bonifacio IV
OOOOOOOOOOOOO
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