miércoles 28 Mayo 2014
Beato Luigi Biraghi
Nació en Vignate, Milán, Italia, el 2 de noviembre de 1801. Era el quinto de ocho hermanos de una familia de agricultores. Cuando tenía 3 años se trasladaron a Cernusco sul Naviglio donde los suyos ampliaron su patrimonio. Su padre fue alcalde de esta localidad. A la edad de 12 años, Luigi ingresó como interno en el colegio Cavalleri, de Parabiago y bajo la guía del rector del mismo, el párroco Agostino Peregalli, maduró su vocación al sacerdocio. En su corta vida, y aunque había compartido con los de su edad los afanes propias de la misma teniendo como núcleo capital los juegos, se había dado cuenta de que su mejor amigo era Jesús. Y decidió seguirle de cerca consagrándose a Él. Estudió en los seminarios de Castello sopra Lecco, Monza y Milán. Como informan las actas era «muy capaz y diligente en todo». En 1815 perdió a sus dos hermanos mayores y su padre fue involucrado en un importante fraude que se detectó en el municipio que presidía. Luigi se aferró a la divina providencia, como hizo siempre. Era diácono y profesor del seminario menor y tras recibir el sacramento del Orden en la catedral de Milán el 28 de mayo de 1825, fue designado vicerrector y profesor de griego en el seminario de Monza. Ejerció la docencia durante ocho años. En 1833 fue nombrado director espiritual del seminario mayor de Milán, misión que ocupó una década de su vida sellada por la caridad, obediencia y fidelidad eclesial. Alentando a los seminaristas a crecer en la virtud les instaba a dejar su corazón abierto a la voz divina. Lo esencial era amar a Cristo sobre todas las cosas. Así serían fieles a su vocación. Tenía claro que cuando más santo fuese un sacerdote, más efectivas serían sus súplicas por el pueblo que le hubieran encomendado. La lucha sería efectiva: «con el atractivo de la caridad, con la belleza de la verdad, con la santidad del ejemplo». Concibió un magnífico itinerario formativo que fue dado a conocer a todo el clero por indicación del cardenal arzobispo Gaisruck. Al tiempo que formaba a los seminaristas, predicaba y se ocupaba de acompañar espiritualmente a los laicos.
•En
1837 la Virgen le inspiró la fundación de las Hermanas Marcelinas, que nacieron en 1838 en Cernusco sul
Naviglio contando con Marina Videmari. Su objetivo era actuar
espiritualmente en la sociedad a través de la formación integral de las
jóvenes, futuras madres de familia que podrían construir su hogar sobre pilares
cristianos. A la par que defendía la dignidad de la mujer en una sociedad que
la minusvaloraba, subrayaba su valía frente a quienes la relegaban a la
maternidad exclusivamente. Había elegido el nombre de Marcelina para su obra
como homenaje a la santa del mismo nombre que logró educar a sus hermanos
menores, igualmente santos, Sátiro y Ambrosio. Instituir esta congregación fue
una decisión orada en soledad y en silencio, presuponiendo el alto costo que
iba pagar con ello. Tanto es así, que estuvo al borde de desistir de su empeño.
Sintió «repugnancia, pereza», y el peso de la incertidumbre. Entonces acudió a
la Virgen de los Dolores y tuvo la certeza de que contaba con su bendición. Con
este sentimiento había nacido la obra. Luigi colaboró en la fundación del
periódico milanés L’Amico cattolico de acuerdo con el arzobispo Gaisruck y fue redactor del mismo durante
unos años. En 1841 abrió un nuevo colegio en Vimercate al que seguirían otros en distintos
lugares y países de Europa y América. Al año siguiente, debido a sus problemas
de salud, pidió ser relegado de su misión en el seminario, pero no logró su
propósito; le mantuvieron en su puesto. Cuando en 1843 se propuso secundar a
Luigi Speroni en la fundación de un instituto de sacerdotes misioneros, el
arzobispo no dio su visto bueno y aceptó su disposición con obediencia y
mansedumbre.
•En
1850 el conflicto austro-húngaro propició su destitución en la labor que
realizaba en el seminario. Los austriacos determinaron separarle de los
seminaristas de Milán. Fue una especie de represalia porque él les había
instado de antemano a orar por los enemigos y a huir de cualquier forma de
violencia. Era un pacificador que defendía a ultranza la concordia y respeto
entre los seres humanos, considerando que ello revertía en un futuro mejor.
Pero la acusación de haber participado durante la insurrección de los cinco
días que había tenido lugar en 1848 pesó en su contra. Entonces él se había
presentado ante el conde Gabrio Casati
en nombre del arzobispo con objeto de preservar los derechos de la Iglesia en
aspectos cruciales como la educación, la libertad, la designación de prelados…
Y en 1853 tuvo que comparecer en un juicio que tuvo lugar en Viena. Con todo,
en 1854 se afincó en Milán. Al año siguiente obtuvo el doctorado y después
sucesivamente sería nombrado viceprefecto de la Biblioteca Ambrosiana y canónigo honorario de la
basílica de San Ambrosio. Gozaba de la confianza del papa Pío IX, quien en 1862
le invitó a predicar al clero milanés con la difícil tarea de conciliar
corrientes opuestas en un intrincado momento histórico que se dividía entre los
que perseguían la unidad nacional del país y los partidarios del poder temporal
pontificio. Ello le acarreó juicios desfavorables y diversos ataques que
soportó con humildad y serenidad. Estos contratiempos no le impidieron
dedicarse a su fundación y a la dirección espiritual de quienes lo solicitaban,
así como al estudio y la escritura. Por cualquiera de estas vías transmitió su
profunda vida interior durante un cuarto de siglo. Poseedor de una vasta
cultura, fue un especialista en patrología y arqueología. Fruto de sus
investigaciones se descubrió la urna que contenía las reliquias de san Ambrosio
en el transcurso de la restauración de la basílica del mismo nombre, junto a la
de los santos Gervasio y Protasio. Ello hizo que en 1873 Pío IX le
concediera el título de prelado doméstico de Su Santidad. Murió en Milán el 11
de agosto de 1879. Benedicto XVI lo beatificó el 30 de abril de 2006.
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• Santo(s) del Dia
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San
Germán BorgoñaBeato Luigi Biraghi
San Guillermo Aquitania
San Emilio Cerdeña
San Cherón
Santa Helcónida
San Crescente Corinto
Martires Tecue
San Cherón
San Germán París
San Justo urgel
San Podio
San Senador Milán
San Justo Vich
San Teódulo Edesa
Beato Lanfranco
Beato Juan de Jesús
Beata Bagnesi, Florencia
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