domingo
07 Septiembre 2014
San Clodoaldo de Nogent
San Clodoaldo, presbítero
En la localidad de Nogent, territorio de París,
también en la Galia, san Clodoaldo, presbítero, de estirpe
regia, que, asesinados sus padres y hermanos y tutelado por su abuela, santa
Clotilde, se hizo clérigo y renunció al reino terreno.
A la muerte de Clovis, rey
de los francos, en el año 511, el reino se dividió entre sus cuatro hijos, de
los cuales el segundo era Clodomiro. Trece años más tarde, éste pereció en una
lucha contra su primo Gondomar, rey de Borgoña (el monarca que había asesinado
anteriormente a san Segismundo de Borgoña), el que dejó tres hijos para que compartieran sus dominios.
El más joven de estos hijos de Clodomiro era san Clodoaldo, un nombre que en francés
se pronuncia Cloud, y cuyo nombre aparece en una ciudad grande llamada
Saint-Cloud, cerca de Versalles. Los tres niños crecieron bajo los cuidados de
su abuela, santa
Clotilde,
la viuda del rey Clovis, quien les dedicó toda su ternura y solicitud en su
casa de París, mientras el reino era administrado por su tío Childeberto. Cuando Clodoaldo tenía ocho años, su tío
fraguó una conspiración, junto con su hermano menor, Clotario de Soissons, para deshacerse de los
tres príncipes a fin de quedarse con el reino. Un pariente de Childeberto fue enviado a la casa de
Clotilde para exigirle que eligiera entre la alternativa de que sus hijos
fueran asesinados, o bien recluidos para siempre en algún monasterio. El
mensajero desvirtuó de tal manera la respuesta de la angustiada reina, que ésta
apareció como si hubiese elegido la muerte de sus hijos, por lo que, sin
pérdida de tiempo, Clotario cogió al mayor, Teobaldo y
lo apuñaló. El segundo príncipe, Gunther,
huyó aterrorizado a buscar refugio junto a su tío Childeberto, quien se hallaba
temblando de miedo, conmovido por la brutal matanza y trató de protegerlo. Pero
Clotario, ajeno a todo sentimiento
de piedad, arrancó al niño de los brazos de Childeberto y lo mató también.
El único que escapó fue Clodoaldo, que fue llevado a toda
prisa lo más lejos posible para que viviese oculto en Provenza. Childeberto y Clotario compartieron el fruto de
su espantoso crimen, y Clodoaldo no hizo ningún intento
para recuperar el reino cuando llegó a la mayoría de edad. Ya había visto
bastante de lo que era la política para despreciarla, lo mismo que las
vanaglorias del mundo y, voluntariamente, se retiró desde muy joven a la celda
de un ermitaño. Al cabo de algún tiempo de vida solitaria, se puso bajo la
dirección y la disciplina de san Severino, un eremita que vivía
cerca de París; después pasó a Nogent,
en las riberas del Sena, donde construyó su ermita en el lugar donde ahora se
encuentra la ciudad de Saint-Cloud. El santo no se dio tregua en la tarea de
instruir a las gentes de toda la comarca circunvecina y terminó sus días en Nogent, alrededor del 560, cuando
no tenía más de treinta y seis años de edad.
Por un juego de palabras en
su nombre, puesto que Cloud se pronuncia igual que "clou", que significa
clavo, al santo se le venera en Francia como patrón de los fabricantes de
clavos. Disgustado, con toda razón, por la monstruosa brutalidad de la política
merovingia, ilustrada por el asesinato de los hijos de Clodomiro, Alban Butler agrega la siguiente
reflexión de Pico della Mirandola, humanista del siglo XV:
«Algunos piensan que la mayor felicidad de un hombre en este mundo es gozar de
las dignidades y poderes y vivir entre las riquezas y esplendores de una corte.
Vosotros sabéis que ya he tenido mi parte de todo esto; pero os aseguro que mi
alma ya no puede encontrar verdadera satisfacción más que en el retiro y la
contemplación. Estoy convencido de que si los cesares pudiesen hablar desde sus
tumbas, declararían que Pico es más feliz en su soledad que ellos lo fueron en
el gobierno del mundo; y si los muertos pudiesen volver a la vida, eligirían los dolores de una segunda
muerte antes que arriesgar su salvación de nuevo en los puestos públicos».
B. Krusch en Monumenta Germaniae Historica, Scriptores Merov., vol. II, pp. 350-357, la
misma que, en fecha anterior editó Mabillon con los bolandistas. Pero como esa biografía admite que su
nacimiento no se remonta más allá del siglo nueve, los datos proporcionados por
san Gregorio de Tours y reproducidos en Acta Sanctorum son más dignos de
crédito. El libro «Saint Cloud: prince,
moine, prétre» (1922) de J. Legrand, es una historia muy
agradablemente escrita y con todos los datos necesarios.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston,
SI
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En la
localidad de Nogent, territorio de París, también en la Galia, san Clodoaldo,
presbítero, de estirpe regia, que, asesinados sus padres y hermanos y tutelado
por su abuela, santa Clotilde, se hizo clérigo renunciando al reino terreno.
San Clodoaldo, París,
560. Llamado Saint Cloud por los franceses, fue nieto de Santa Clotilde y le
educó esta santa reina. Cuando los reyes de París y Soissons
invadieron los estados del rey de Neustria, el joven Cloud se refugió en la celda de
un solitario, San Severino, que moraba en las cercanías de París. En 551 el
pueblo pidió que le ordenasen de sacerdote: se reunieron después en torno de su
celda muchos discípulos y les dio una regla. que él observó puntualmente muchos
años. Falleció el 560.
(c. 522- c. 560) Príncipe merovingio. Tercer hijo de
Clodomiro, después de la muerte de su padre logró escapar a la matanza en que
perecieron sus hermanos, ordenada por sus tíos para apoderarse del reino de
Orleans. Consagrado a la vida religiosa, fundó el monasterio de Novientum, en la
actualidad Saint-Cloud.
Abbé L. Jaud, Vie des Saints pour tous les jours de l'année, Tours, Mame, 1950.
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