lunes
07 Julio 2014
San Antonino Fantosati
Obispo (1842‑1900)
Antonio Fantosati nació en Santa Maria in Valle en Trevi,
provincia de Perusa, el 16 de octubre de 1842. De constitución débil, parecía
que sería un gallardo y pacífico campesino, en cambio fue recibido en la Orden
de los Hermanos Menores, ordenado sacerdote a los 23 años de edad y partió para
la capital del Hupe en China, sede del Vicariato y residencia principal de la
misión, a donde llegó el 15 de diciembre de 1867. De sus 33 años de apostolado
en China los primeros siete años fueron los más serenos entre aquellas heroicas
cristiandades y pudo dedicarse al estudio de la lengua hasta hablarla
expeditamente, como un chino, y ser llamado “el maestro
europeo”.
Pasó luego a Lao‑ho‑kow, centro fluvial de primera importancia, donde por 18 años ejerció el ministerio con tacto, prudencia y singular penetración de la mentalidad china. Fue Administrador Apostólico del Alto Hu‑pe cuando la carestía y la peste desolaron a China. En 1878 fundó un orfanato para los niños abandonados y organizó la distribución de numerosas ayudas provenientes de Europa. Luego fue vicario general del obispo Banci y colaboró en la erección del gran templo de tres naves de estilo románico del Sagrado Corazón. En 1888 fue por breve tiempo a Italia. Al regresar a China, fue nombrado Obispo titular de Adana y Vicario Apostólico del Hu‑nan meridional.
Sus últimos años fueron amargados por cruces y persecuciones, pero las adversidades no apagaron su celo. En la feroz persecución de los bóxers perecieron en solo Shansi y en Hunan más de 20.000 cristianos. Precedido en el Hunan por el P. Cesidio Giacomantonio, muerto el 4 de julio, San Antonino acudió junto con el P. José María Gambaro al lugar del peligro, a donde llegaron el 7. Reconocidos, fueron asediados por los revoltosos con una granizada de piedras y objetos contundentes, y asesinados bárbaramente. El martirio del obispo se prolongó por más de dos horas entre atroces tormentos, hasta que un pagano, viéndolo todavía vivo, lo atravesó con un largo palo de bambú con una aguda punta de hierro, traspasándolo de un lado a otro. Los dos cadáveres, arrojados primero al río, fueron luego recogidos para ser quemados y sus cenizas dispersadas en el agua o arrojadas al viento a fin de que no se honrara su sepultura. Algunos testigos vieron en el lugar del suplicio dos ángeles elevarse al cielo mientras numerosos paganos que habían asistido a la escena exclamaban: “Estos misioneros eran en verdad hombres justos”. Tenía 58 años.
Pasó luego a Lao‑ho‑kow, centro fluvial de primera importancia, donde por 18 años ejerció el ministerio con tacto, prudencia y singular penetración de la mentalidad china. Fue Administrador Apostólico del Alto Hu‑pe cuando la carestía y la peste desolaron a China. En 1878 fundó un orfanato para los niños abandonados y organizó la distribución de numerosas ayudas provenientes de Europa. Luego fue vicario general del obispo Banci y colaboró en la erección del gran templo de tres naves de estilo románico del Sagrado Corazón. En 1888 fue por breve tiempo a Italia. Al regresar a China, fue nombrado Obispo titular de Adana y Vicario Apostólico del Hu‑nan meridional.
Sus últimos años fueron amargados por cruces y persecuciones, pero las adversidades no apagaron su celo. En la feroz persecución de los bóxers perecieron en solo Shansi y en Hunan más de 20.000 cristianos. Precedido en el Hunan por el P. Cesidio Giacomantonio, muerto el 4 de julio, San Antonino acudió junto con el P. José María Gambaro al lugar del peligro, a donde llegaron el 7. Reconocidos, fueron asediados por los revoltosos con una granizada de piedras y objetos contundentes, y asesinados bárbaramente. El martirio del obispo se prolongó por más de dos horas entre atroces tormentos, hasta que un pagano, viéndolo todavía vivo, lo atravesó con un largo palo de bambú con una aguda punta de hierro, traspasándolo de un lado a otro. Los dos cadáveres, arrojados primero al río, fueron luego recogidos para ser quemados y sus cenizas dispersadas en el agua o arrojadas al viento a fin de que no se honrara su sepultura. Algunos testigos vieron en el lugar del suplicio dos ángeles elevarse al cielo mientras numerosos paganos que habían asistido a la escena exclamaban: “Estos misioneros eran en verdad hombres justos”. Tenía 58 años.
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Santo(s)
del día
San
Máel
Rúain
San Odón de Urgel
San Oddino Barotti
Beato Rogelio Dickinson
Beato Juan José Juge de Saint-Martin
Beata Ifigenia de San Mateo
San Marcos Ji Tianxiang
Santa María Guo Lizhi
Beato Carlos Liviero
Beato Pedro To Rot
San Antonino Fantosati
Beata Maria Romero Meneses
San Panteno
San Fermín Pamplona
San Odón Pallás
San Ilídio
San Claudio Roma
San Peregrino Durazo
San Apolonio Brescia
San Willebaldo de Eichstätt
San Heda de Winchester
San Pedro Fourier
Santa Edilburga
Beato Benedicto XI
San Odón de Urgel
San Oddino Barotti
Beato Rogelio Dickinson
Beato Juan José Juge de Saint-Martin
Beata Ifigenia de San Mateo
San Marcos Ji Tianxiang
Santa María Guo Lizhi
Beato Carlos Liviero
Beato Pedro To Rot
San Antonino Fantosati
Beata Maria Romero Meneses
San Panteno
San Fermín Pamplona
San Odón Pallás
San Ilídio
San Claudio Roma
San Peregrino Durazo
San Apolonio Brescia
San Willebaldo de Eichstätt
San Heda de Winchester
San Pedro Fourier
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