sábado 26
Julio 2014
Santos Joaquín y Ana
Santos Ana y Joaquín, padres de la B.V. María
Memoria de san Joaquín y
santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyos nombres
se conservaron gracias a la tradición de los cristianos.
San Pedro Damian decía que era una
curiosidad vana y culpable tratar de averiguar lo que los Evangelistas no
escribieron y ponía precisamente como ejemplo la curiosidad acerca de los
padres de la Santísima Virgen. Los únicos escritos que pretenden poseer algunos
datos sobre los padres de María son apócrifos, como el «Protoevangelio de Santiago», que -a pesar
de su nombre- no tiene nada de la autenticidad de la Sagrada Escritura. En
realidad no poseemos ningún dato cierto sobre ellos, pero no es ilícito aceptar
las piadosas creencias procedentes de los apócrifos cuando no se oponen a las
verdades ciertas.
Aunque la primera redacción
del apócrifo de Santiago es muy antigua, no se trata de un documento fidedigno.
El protoevangelio cuenta que los parientes
de Joaquín se burlaban de él porque no tenía hijos. Entonces, el santo se
retiró cuarenta días al desierto a orar y ayunar, en tanto que Ana «se quejaba
en dos quejas y se lamentaba en dos lamentaciones» (por su esterilidad y por
haberse quedado sin marido). Cuando Ana se hallaba sentada orando bajo un
laurel, un ángel se le apareció y le dijo: «Ana, el Señor ha escuchado tu
oración: concebirás y darás a luz. Del fruto de tu vientre se hablará en todo
el mundo». Ana respondió: «Vive Dios que consagraré el fruto de mi vientre,
hombre o mujer, a Dios mi Señor y que le servirá todos los días de su vida». El
ángel se apareció también a san Joaquín. A su debido tiempo, nació María, quien
sería un día la Madre de Dios. Hagamos notar que esta narración se parece mucho
a la de la concepción y el nacimiento de Samuel, cuya madre se llamaba también
Ana (1Reyes 1). Los primeros Padres de la Iglesia oriental veían en ello un
paralelismo. En realidad, se puede hablar de paralelismo entre la narración de
la concepción de Samuel y la de San Juan Bautista, pero en el caso presente la
semejanza es tal, que se trata claramente de una imitación.
Sin embargo, el culto a
santa Ana se difundió desde la antigüedad: la mejor prueba es que en
Constantinopla, ya a mediados del siglo VI, el emperador Justiniano le dedicó
un santuario. En Santa María la Antigua hay dos frescos que representan a Santa
Ana y datan del siglo VIII. Su nombre aparece también destacadamente en una
lista de reliquias que pertenecían a san Angel
de Pescheria y sabemos que el papa san
León III (795-816), regaló a la iglesia de Santa María la Mayor un ornamento en
el que estaban bordadas la escena de la Anunciación y las figuras de san
Joaquín y santa Ana.
En Apt, en la Provenza, se
guardan supuestas reliquias de santa Ana, sin embargo las pruebas históricas en
favor de la autenticidad más bien muestran que carecen absolutamente de valor.
La verdad es que antes de mediar el siglo XIV, el culto de santa Ana no era muy
popular en Occidente, pero un siglo más tarde se popularizó enormemente, e
incluso Lutero lo ridiculizó con acritud y atacó en particular la costumbre de
representar juntos á Jesús, María y Ana, como una especie de trinidad. En 1382,
Urbano VI publicó el primer decreto pontificio referente a Santa Ana; por él
concedía la celebración de la fiesta de la santa a los obispos de Inglaterra
exclusivamente, como se lo habían pedido algunos ingleses. Muy probablemente la
ocasión de dicho decreto fue el matrimonio del rey Ricardo II con Ana de
Bohemia, que tuvo lugar en ese año. La fiesta fue extendida a toda la Iglesia
de Occidente recién en 1584, y sólo desde ese tiempo comenzó en Occidente el
culto a san Joaquín.
En el Oriente se celebra
desde fecha muy antigua la fiesta de san Joaquín y santa Ana el 9 de
septiembre. Pero en Occidente, puesto que no había tradición al respecto, las
fechas fueron variables, y sólo en 1913 se fijó el 16 de agosto como día de la
fiesta de san Joaquín. Sin embargo, los benedictinos y algunos católicos de
Oriente celebraban juntos a san Joaquín y santa Ana el 26 de julio, fecha que
el nuevo martirologio adoptó para toda la Iglesia.
El Protoevangelio de Santiago es conocido
con diversos nombres, y su texto puede leerse en muchas ediciones actuales,
incluso populares; una traducción confiable se contiene en «Los Evangelios
apócrifos», BAC (2009). Una obra completa sobre santa Ana y su devoción es la del
P. B. Kleinschmidt, Die heilige Anna (1930). El presente
artículo fusiona (con algunos retoques) los del Butler-Guinea correspondientes
a santa Ana del 26 de julio y a san Joaquín del 9 de agosto
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston,
SI
Oremos
« ... Inclinad el oído, venid a mí : escuchadme y viviréis. Sellaré con vosotros alianza perpétua, la promesa que aseguré a David... « Isaías 55, 3
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sábado 26
Julio 2014
Beato
Jorge Swallowell
Beato Jorge Swallowell, mártir
En Darlington, también en
Inglaterra, beato Jorge Swallowell, mártir, condenado a
muerte el mismo año en que había vuelto a la Iglesia católica, y aun cuando al
ser atrozmente atormentado fue presa de gran pavor, permaneció firme en la fe
católica y aceptó los crueles suplicios a que le sometieron.
Poco sabemos de la vida del
beato Jorge Swallowell, otro de los «Mártires de
Durham» que celebramos estos días. De origen era ministro protestante, pero
visitando a un preso católico se convenció de la verdad del catolicismo y
anunció a su feligresía que se había convertido. Fue inmediatamente arrestado,
juzgado y encarcelado junto con san Juan Boste. En prisión la fortaleza
del beato Jorge comenzó flaquear, y llegó casi a disponerse a volver a acatar
el acta de supremacía, pero el alientod el P. Boste le dio nuevos ánimos y
consiguió afrontar el martirio en Darlington.
Véase Challoner, Memoires of Missionary Priests, pp. 197, 202-208, y
597-600. La información de esta breve noticia está extraída del más largo
artículo del Butler-Guinea sobre «Los mártires de Durham de 1594», el 24 de
julio y de Año Cristiano, BAC, 2003, tomo julio, pág. 821.
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Santo(s)
del día
Santos Joaquín
y Ana
Beata Josefa María de Micheli
San Erasto de Corinto
San Austindo de Auch
Beatos Evangelista y Peregrino
Beato Hugo de Actis
Beata Camila Gentili
Beato Juan Ingram
Beato Jorge Swallowell
Beato Eduardo Thwing
Beato Andrés de Phú Yén
Beato Marcelo Gaucherii Labigne de Reignefort
Beata María Margarita
Santa Bartolomea Capitanio
Beato Vicente Pinilla
Beato Tito Brandsma
San Jorge Preca
San Sinfronio
San Jacinto Porto
San Valente Verona
San Simeón de Polirone
Beata Josefa María de Micheli
San Erasto de Corinto
San Austindo de Auch
Beatos Evangelista y Peregrino
Beato Hugo de Actis
Beata Camila Gentili
Beato Juan Ingram
Beato Jorge Swallowell
Beato Eduardo Thwing
Beato Andrés de Phú Yén
Beato Marcelo Gaucherii Labigne de Reignefort
Beata María Margarita
Santa Bartolomea Capitanio
Beato Vicente Pinilla
Beato Tito Brandsma
San Jorge Preca
San Sinfronio
San Jacinto Porto
San Valente Verona
San Simeón de Polirone
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