jueves, 24 de julio de 2014

24 JULIO

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jueves 24 Julio 2014
Santa Kinga o Cunegunda


Santa Kinga o Cunegundavirgen
En Stary Sacz, de Tarnow, en Polonia, santa Kinga o Cunegunda, hija del rey de Hungría y casada con el príncipe Boleslao, que de acuerdo con su esposo conservó su virginidad y, muerto éste, profesó la vida religiosa bajo la Regla de santa Clara, en el monasterio fundado por ella misma.
Cunegunda, cuyo nombre en húngaro era Kinga, nació en 1224. Era hija de Bela IV, rey de Hungría, y sobrina de santa Isabel. Su madre, que había sufrido mucho en otros partos, la dio a luz con gran facilidad. Se cuentan, además, otros sucesos extraordinarios menos verosímiles sobre el nacimiento y la infancia de Cunegunda: por ejemplo, se dice que su primer grito fue una alabanza a la Virgen Santísima. Cunegunda se educó en la corte, donde «aprendió el latín y el temor de Dios». A los dieciséis años, contrajo matrimonio con Boleslao V de Polonia. Aunque había aceptado casarse, la noche de bodas pidió al rey que viviesen como hermanos, pues había consagrado a Dios su virginidad. Boleslao aceptó el pacto por un año, al cabo del cual ambos hicieron voto de virginidad perpetua ante el obispo de Cracovia. Por eso se conoce a Boleslao con el nombre de «el casto».

La reina llevaba una vida muy austera; vestía una camisa de cerda debajo de los brocados y consagraba la mayor parte del tiempo a atender a los enfermos y necesitados. Cuando Boleslao murió, en 1279, Cunegunda se negó a aceptar la regencia e ingresó en el convento de las Clarisas Pobres en Sandbeck. Allí permaneció hasta su muerte, ocurrida el 24 de julio de 1292. La santa construyó iglesias y hospitales, pagó los gastos de los capítulos de los Frailes Menores y rescató a muchos cristianos de mano de los turcos. En 1287, los tártaros invadieron Polonia; las religiosas de Sandbeck tuvieron que refugiarse en el castillo de Pyenín; gracias a las oraciones de Cunegunda, los atacantes levantaron el sitio de dicha fortaleza. Dios bendijo los últimos años de la santa con muchos milagros y gracias sobrenaturales. El culto de Cunegunda fue aprobado en 1690 y fue canonizada formalmente por SS Juan Pablo II en Polonia, el 16 de junio de 1999. 

Existen dos biografías medievales de la santa. La primera, erróneamente atribuida a un franciscano llamado Estanislao, fue publicada en Monumenta Polon. histor., vol. IV, pp. 682-744. La segunda, escrita por Jan Dugloz, puede verse en Acta Sanctorum, julio, vol. V. El «Decretum Super Virtutibus» para la canonización, que puede leerse en AAS 91(1999) pág 461ss., contiene un resumen biográfico en latín, en el mismo volumen de Acta, pág 1173ss., se explica el milagro que se ha tenido presente para la canonización.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI



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 jueves 24 Julio 2014
Santos Boris y Gleb



Santos Boris y Glebmártires
En Rusia, santos Boris y Gleb, mártires, príncipes de Rus e hijos de san Vladimiro, que prefirieron morir antes que oponerse por la fuerza a su hermano Svatopolk. Boris consiguió la palma del martirio cerca de Pereislavia, junto al río Altam, y Gleb, poco después, junto al río Dneper, cerca de Smolensko.
Eran dos de los doce hijos de san Vladimiro, gran duque de Kiev, e introductor del cristianismo en Rusia. Vladimniro murió el 15 de julio de 1015, y dejó el reino repartido entre sus hijos, o quizás no claramente establecida la manera de tal división. El caso es que inmediatamente uno de ellos, Sviatopolk, que había heredado el gran ducado de Kiev, proyectó asesinar a los demás para quedarse con la herencia. Cumplió su proyecto sólo en parte, ya que llegó a matar, por medio de sicarios, a Boris y Gleb.

Habían pasado sólo 9 días desde la muerte de Vladimiro y Boris -de bautismo Román-, que volvía victorioso de una campaña militar, fue interceptado por los sicarios. Ordenó no responder con violencia a los asesinos para no entablar guerra con su hermano, y por este gesto de mansedumbre fue asesinado. Era el 24 de julio. Poco más tarde, en septiembre, su hermano Gleb -de bautismo David-, fue convocado a conferenciar a Kiev por el hermano asesino, y el 5 de septiembre asesinado por los sicarios en el río Dnieper.

Pero en el 1019, Jaroslav, el primogénito de Vladimir y príncipe de Novgorod, venció a Sviatopolk y se apoderó de Kiev, a la que gobernó por 35 años. Al año siguiente, es decir, en 1020, hizo trasladar los cuerpos de Boris y Gleb a la iglesia de San Basilio en Visgorod, y fomentó su culto y consideración como mártires, por la trágica muerte que padecieron.

En el siglo XII el metropolita griego de Kiev realizó la canonización formal de los dos príncipes; la Iglesia católica los ha aceptado en su calendario porque vivieron antes del cisma. En nuestros criterios actuales posiblemente no deban ser considerados mártires, ya que los motivos de la muerte no son muy explícitamnete relacionados con el odio a la fe, sin embargo forman parte de esos casos muy frecuentes en el medioevo en que una muerte violenta es percibida como martirio porque esconde una conezxxión -aunque no demasiado visible- con la defensa de los valores del Evangelio. En este caso el elogio del Martirologio Romano trata de destacar que murieron en defensa del amor fraterno.

Sus nombres se citan siempre juntos, y en la tradición rusa acabaron por confundirse en uno solo, Borisoglebsk, nombre con el que se titulan muchos monasterios y pueblos.

Basado (no literalmente) en el artículo de Ivan Sofranov en Enciclopedia dei Santi, a la que accedimos por Santi e beati.


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jueves 24 Julio 2014
Beato Juan Antonio Pérez Mayo

En Pozuelo de Alarcon, Madrid, España, beatos Juan Antonio Pérez Mayo, Francisco Polvorinos Gómez, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Juan Pedro Del Cotillo Fernández, Justo González Lorente, Pascual Aláez Medina, sacerdotes profesos de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, y Cándido Castán San José, laico, casado, muertos en tiempos de la Guerra Civil por defender el nombre de Cristo.
El 17 de diciembre de 2011 fue beatificados en Madrid otro grupo de mártires muertos en la persecución religiosa de comienzos de la Guerra Civil española. Se trata en este caso de 21 religiosos profesos del Instituto de Misioneros Oblatos de María Inmaculada, y de un laico. El conjunto se encabeza con el nombre del Padre Provincial, beato Francisco Esteban Lacal.
Entre los beatificados había algunos presbíteros, otros clñérigos muy jóvenes quee no habían recibido aun el sacerdocio, y religiosos no clérigos, así como el mencionado laico. He aquí la lista completa, con su fecha de nacimiento y procedencia geográfica:
Muertos el día 24 de julio en Pozuelo de Alarcon, Madrid:
1. Juan Antonio Pérez mayo
sacerdote profeso, nac.: 19 nov 1907 en Santa Marina del Rey, León
2. Francisco Polvorinos Gómez
clérigo profeso, nac.: 29 ene 1910 en Calaveras de Arriba, León
3. Manuel Gutiérrez Martín
clérigo profeso, nac.: 1 ene 1913 en Fresno del Río, Palencia
4. Cecilio Vega Domínguez
clérigo profeso, nac.: 8 sep 1913 en Villamor de Obrigo, León
5. Juan Pedro Del Cotillo Fernández
clérigo profeso, nac.: 1 may 1914 en Siero de la Reina, León
6. Justo González Lorente
clérigo profeso, nac.: 14 oct 1915 en Villaverde de Arcayos, León
7. Pascual Aláez Medina
clérigo profeso, nac.: 11 may 1917 en Villaverde de Arcayos, León
8. Cándido Castán San José
laico de la Arquidiócesis de Madrid; casado, nac.: 5 ago 1894 en Benifaió, Valencia

Muertos el día 7 de noviembre en Paracuellos de Jarama y Soto de Aldovea, Torrejón de Ardoz, respectivamente:
9. José Vega Riaño
sacerdote profeso, nac.: 19 may 1904 en Siero de la Reina, León
10. Serviliano Riaño Herrero
clérigo profeso, nac.: 20 abr 1916 en Prioro, León

Muertos el día 28 de noviembre en Paracuellos de Jarama, Madrid:
11. Francisco Esteban Lacal
sacerdote profeso, nac.: 8 feb 1888 en Soria
12. Vicente Blanco Guadilla
sacerdote profeso, nac.: 3 abr 1882 en Frómista, Palencia
13. Gregorio Escobar García
sacerdote profeso, nac.: 12 sep 1912 en Estella, Navarra
14. Ángel Francisco Bocos Hernández
religioso profeso, nac.: 28 ene 1883 en Ruijas-Valderrible, Santander
15. Juan José Caballero Rodríguez
clérigo profeso, nac.: 5 mar 1912 en Fuenlabrada de los Montes, Badajóz
16. Justo Gil Pardo
clérigo profeso, nac.: 18 oct 1910 en Lúquin, Navarra
17. Marcelino Sánchez Fernández
religioso profeso, nac.: 30 dic 1910 en Santa Marina del Rey, Léon
18. Publio Rodríguez Moslares
clérigo profeso, nac.: 12 nov 1912 en Tiedra, Valladolid
19. José Guerra Andrés
clérigo profeso, nac.: 13 nov 1914 en León
20. Eleuterio Prado Villaroel
religioso profeso, nac.: 20 feb 1915 en Prioro, León
21. Daniel Gómez Lucas
clérigo profeso, nac.: 10 abr 1916 en Hacinas, Burgos
22. Justo Fernández González
clérigo profeso, nac.: 2 nov 1916 en Huelde, León
23. Clemente Rodríguez Tejerina
clérigo profeso, nac.: 23 jul 1918 en Santa Olaja de la Varga, León

A continuación, extractos de la homilía del Cardenal Angelo Amato, SDB, durante la celebración de la beatificación de los mártires. Después de resumir la historia de los mártires, dijo el Cardenal:

El llanto de mil madres no puede acallar el dolor de la Iglesia por la pérdida de estos hijos suyos, muertos por el odio contra Dios. La historia enseña, desgraciadamente, que cuando el hombre arranca de su conciencia los mandamientos de Dios, rompe también de su corazón las fibras del bien, llevándolo a cumplir actos monstruosos. Perdiendo a Dios, el hombre pierde también su humanidad.
Podemos preguntarnos: ¿nuestros mártires estaban preparados para el sacrificio supremo? La respuesta, fundada en los testimonios y en sus mismas palabras, es positiva. Ellos eran conscientes y se preparaban, a vivir en la plegaria y en el sacrificio, su entrega a los verdugos. Ellos, ciertamente, conocían la actitud antirreligiosa de muchos de los habitantes del lugar, airados porque los Oblatos llevaban el crucifijo bien a la vista sobre el pecho y porque acogían en su instituto las reuniones de los ferroviarios católicos.
A sólo cuatro días del estallido de la guerra civil, el odio anticatólico, que había incendiado y destruido muchas iglesias de Madrid, llegó a Pozuelo de Alarcón, ensañándose en el colegio (escolasticado) de los Oblatos con una crueldad inaudita. Ocupado el instituto, todos los religiosos fueron detenidos, sin interrogatorio, sin proceso, sin pruebas, sin posibilidad de defenderse.
Un sacerdote, seis jóvenes estudiantes y el señor Cándido Castán San José, esposo y padre de dos hijos, fueron asesinados en seguida, al día siguiente de la detención. Los otros soportaron cuatro meses de sufrimientos, siguiendo las dolorosas estaciones de un trágico viacrucis: terror, refugio clandestino, riesgo constante de ser descubiertos, arresto, cárcel, burlas, humillaciones de toda clase, torturas, mutilaciones, muerte.
Es bueno no olvidar esta tragedia. Y es también bueno no olvidar la reacción de nuestros mártires. A los gestos malvados de sus asesinos, ellos respondieron con buenas palabras, rezando y perdonando a sus perseguidores y aceptando con fortaleza la muerte, por amor a Jesucristo. Su comportamiento llenó de luz las tinieblas del mal.
Conmueven las palabras del joven Oblato, de dieciocho años, Clemente Rodríguez Tejerina, que, meses antes del martirio, había dicho a su hermana Josefa: «Si hay que morir, estoy dispuesto, seguro de que Dios nos dará la fuerza que necesitamos para ser fieles».
Nos parece oír las palabras del apóstol Pablo que escribía así a los cristianos de Roma: « ¿Quién podrá separamos del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? [...]. Pero en todo esto vencemos de sobra, gracias a aquel que nos ha amado » (Rm 8,35.37).
El mismo Señor Jesús fue odiado, perseguido, condenado y muerto. De ahí que advertía a los discípulos, diciendo: « Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mi antes que a vosotros » (Jn. 15,18). La persecución es una de las bienaventuranzas del cristiano: « Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo » (Mt 5,11-12).
Los mártires nos enseñan que nuestro testimonio del Evangelio pasa, no sólo por una vida virtuosa, sino también, a veces, por el martirio. El Santo Padre Benedicto XVI, en la Carta Apostólica de beatificación, afirma que los veintidós Mártires Oblatos y el laico, padre de familia, « fieles a su vocación, anunciaron constantemente el Evangelio y, derramando la propia sangre, dieron testimonio de su amor puro al Señor Jesús y a su Iglesia ».
Este es el mensaje que nos ofrecen los Beatos Mártires. La sociedad no tiene necesidad de odio, de violencia y de división, sino sólo de amor, de perdón y de fraternidad. A un mundo debilitado por heridas de toda clase, el cristiano está llamado, también hoy, a darle un testimonio fuerte de la presencia providencial de Dios y de la eficacia de su gracia que, de modo misterioso pero real, cambia los pensamientos malvados en pensamientos de bien.
Imitemos la fortaleza de los mártires, la solidez de su fe, la inmensidad de su amor, la grandeza de su esperanza: « Oh Dios - hemos rezado en la oración colecta- haz que, por los méritos y la intercesión de los Beatos Mártires, podamos dar testimonio de la fe y de la verdad ante el mundo ».
Que los nuevos Mártires sean, ante todo, maestros de vida para sus Hermanos Oblatos de María Inmaculada; que, en la escuela de estos mártires, puedan fortalecer el amor a Cristo y a la Iglesia, y ser generosos y entusiastas misioneros de la nueva evangelización en todo el mundo.

Más información sobre la ceremonia, en el sitio de los Oblatos, de donde hemos tomado los extractos de la homilía.




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jueves 24 Julio 2014
san Francisco Solano

SAN FRANCISCO SOLANO, presbítero. 

Nació en Montilla, España, en 1549. Todavía adolescente, ingresó en la Orden de los frailes Menores.
Ordenado presbítero, se destacó por su predicación, con la que ganó muchas almas para Cristo, especialmente en tiempos de la peste que asolaba Andalucía, en España.
Movido por el celo apostólico pidió ser enviado a la misión de África, pero fue enviado a la misión de América, en las regiones del Tucumán. Instruido en la lengua de los indígenas y brillando por su caridad, convirtió a muchos a la fe cristiana.
Después de catorce años fue destinado a Lima, donde falleció en 1610. Fue beatificado por Clemente X y canonizado por Benedicto XIII.




Cristo, cabeza, rey de los pastores,
el pueblo entero, madrugando a fiesta,
canta a la gloria de tu sacerdote
himnos sagrados.

Con abundancia de sagrado crisma,
la unción profunda de tu Santo Espíritu
lo armó guerrero y lo nombró en la Iglesia
jefe del pueblo.

El fue pastor y forma del rebaño,
luz para el ciego, báculo del pobre,
padre común, presencia providente,
todo de todos.

Tú que coronas sus merecimientos,
danos la gracia de imitar su vida,
y al fin, sumisos a su magisterio,
danos su gloria. Amén.

 

Señor, que, por medio del presbítero san Francisco Solano, llevaste a muchos pueblos de América al seno de la Iglesia, por sus méritos e intercesión, míranos con bondad y atrae hacia ti a los pueblos que aún no te conocen. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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 Santo(s) del día


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