miércoles
30 Julio 2014
San Pedro Crisólogo
San Pedro Crisólogo, obispo y doctor de la Iglesia
San Pedro, «Crisólogo» de sobrenombre, obispo de
Rávena y doctor de la Iglesia, que, habiendo recibido el nombre del santo
apóstol , desempeñó su ministerio tan perfectamente que consiguió captar a
multitudes en la red de su celestial doctrina y las sació con la dulzura de su
palabra. Su tránsito tuvo lugar el día treinta y uno de este mes en Imola, en la región de Emilia Romagna.
La vida de Pedro, arzobispo
de Rávena, llamado «Crisólogo» (es decir: de palabra
áurea, de excelente predicación) desde el siglo IX, es mal conocida. De él
habla el Liber Pontificalis y una biografía poco de
fiar, obra de Agnello de Ravena (siglo IX). Por
estas fuentes y por lo que de su obra se deduce, sabemos que Pedro nació en Imola hacia el 380, fue nombrado
metropolita de Rávena entre el 425 y el 429 (ciertamente, antes del 431, fecha
de una carta que le escribe Teodoreto), estuvo presente el 445 al fallecimiento desan Germán de Auxerre y tres o cuatro años
después escribió a Eutiques, presbítero de
Constantinopla, que había recurrido a él después de su condenación por obra de Flaviano, invitándolo a someterse a
las decisiones de León, obispo de Roma, «quoniam
beatus Petrus, qui in propia sede et vivit et praesidet, praestat quarentibus fidei vertiatem» (Ep ad Eutychen: PL 54,743: «Porque el
bienaventurado Pedro, que en su sede vive y preside, otorga la verdad de la fe
a los que buscan.»). Falleció entre el 449 y el 458 (fecha de una carta de León
a su sucesor Neón), probablemente, el 3 de diciembre del 450, quizás en Imola [aunque en al actualidad
se tiende a considerar como fecha más probable el 31 de julio].
Gracias a las pacientes
investigaciones de A. Olivar, hoy es posible conocer con exactitud la
producción auténtica de Pedro Crisólogo, que comprende una carta (ya mencionada), 168 sermones de la
Collectio Feliciana (siglo VIII) y 15
«extravagantes» (escritos no clasificados). Otros escritos, como el célebre
Rollo de Rávena, colección de oraciones de preparación a la Navidad (s. VII),
no pueden ser tenidos por auténticos. Los sermones, a los que Pedro debe su
celebridad, se distinguen por la esmerada preparación de un orador dotado de
una cultura discreta y por el calor humano y el fervor divino de un santo
varón. La condición peculiar de Rávena, sede de la corte imperial y ciudad
marinera, explica la frecuencia de ejemplos tomados de la vida de la corte y de
la vida militar y marinera, aunque no faltan ejemplos de la vida rural. «Entre
los escritores del siglo V, pocos superan a Pedro Crisólogo en elegancia», en sus
sermones nos ha legado «páginas de genuina elocuencia, enérgica y eficaz» (Moricca).
El contenido de los
sermones es variado, muchos son homilías sobre textos evangélicos, otros, sobre
San Pablo, los Salmos, el símbolo bautismal, el padrenuestro o en conmemoración
de santos y exhortaciones a la penitencia. Pedro Crisólogo, comentando la Biblia o
exponiendo los temas que le sugerían las celebraciones litúrgicas, documenta
ampliamente las inquietudes teológicas de su época. Su predicación, en efecto,
no refleja sólo la doctrina latina sobre la encarnación como se profesaba entre
Éfeso y Calcedonia, sino que es, asimismo, testimonio de la postura católica en
las cuestiones sobre la gracia y la vida cristiana. Cuando reconoce claramente
el primado del obispo de Roma (además de la carta a Eutiques, cf Serm 78), Pedro es, sin duda,
portavoz del sentir común de los obispos de Italia. Su considerable actividad
como predicador nos ha legado una documentación inestimable sobre la liturgia
de Rávena y sobre la cultura de esa ciudad, etapa obligada entre Roma y el
norte de Italia. Ningún obispo de su tiempo nos ha facilitado un cuadro tan
completo de la celebración del año litúrgico. Por su actitud contra la
resistencia que aún oponía el paganismo en su agonía y por su polémica contra
la comunidad judia de su ciudad, Pedro Crisólogo representa la actitud
pastoral del episcopado de la Iglesia imperial de su tiempo. Fue declarado Doctro de la Iglesia por SS.
Benedicto XIII en 1729.
Artículo, tomado del tomo
III del Curso de Patrología de Quasten-Di
Berardino, BAC, 1981, pág 701-2; ver amplia
bibliografía allí mismo. En el Oficio de Lecturas, a lo largo del año, se
utilizan muchos textos del santo, sirvan estos tres como muestra de su
pensamiento y estilo: Martes de la IV de Pascua, Sábado,
XXIX semana del Tiempo Ordinario, en la celebración de su memoria.
fuente: J. Quasten: Patrología
.......................
San Pedro Crisólogo («Palabra de oro»), nació
probablemente en Imola hacia el 380. Cuando fue
elegido como obispo de Rávena (entre 424 y 431), la antigua ciudad se hallaba
en el apogeo de su grandeza imperial, bajo el gobierno de Gala Placidia. El
obispo Pedro dio pruebas de ser un político de valer, permaneciendo
totalmente fiel a las tareas de su oficio pastoral.
Predicó mucho. Han llegado
hasta nosotros cerca de 180 de sus sermones. Se trata de breves exhortaciones
(Pedro predicaba menos de un cuarto de hora), de homilías acerca de la
Escritura o del año litúrgico, preparadas para instruir con sencillez e impulsar
al pueblo cristiano a vivir conforme al Evangelio.
No se advierten ellas ni la
inspiración literaria de Agustín, ni la teología de León Magno - los dos
contemporáneos de Pedro -, pero el pueblo de Rávena, altos dignatarios de la
corte o marinos del puerto de Classe,
veían en ellas unas palabras henchidas del calor adecuado a la vez que una
enseñanza que nunca se apartaba de su vida.
El obispo se imponía a sí
mismo voluntariamente el predicar de una manera tan sencilla: «Nuestras
palabras, dice, han sido sepultadas con Cristo», «Hay que hablar al pueblo con
el lenguaje del pueblo». Según la Crónica pontifical de Rávena, el obispo Pedro
I murió un 31 de julio (antes del 451).
Oremos
Oh Dios, que hiciste a San Pedro Crisólogo, obispo, insigne predicador del Verbo encarnado, concédenos meditar siempre este misterio de salvación y manifestarlo en nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
OOOOOOOOOOOOOOOOO
miércoles
30 Julio 2014
Beato Sergio Cid Pazo
En la ciudad de Barcelona,
igualmente en España, beato Sergio Cid Pazo, presbítero de la Sociedad de San
Francisco de Sales y mártir, víctima en la citada persecución por haber dado,
sin temor alguno, testimonio de su fe cristiana.
Había nacido en Allariz,
Orense, el 24 de abril de 1886. Decidido por la vocación religiosa, ingresó en
el aspirantado de Barcelona-Sarria. Hecho
el noviciado, profesó los votos religiosos el año 1906 y tras acabar sus
estudios eclesiásticos se ordenó sacerdote el año 1912. Su destino como
salesiano fue todo el tiempo en Sarria como catequista o animador religioso de
los estudiantes. Era un sacerdote celoso y muy estimado, cuyas virtudes todos
apreciaban. Al día siguiente a los sucesos del 18 de julio, que era domingo, en
el sermón de la misa habló con entusiasmo del martirio por la causa de
Jesucristo.
Cuando hubo de salir de la
casa religiosa, parece que no halló ningún refugio sino que anduvo como un
pordiosero por la ciudad hasta que fue arrestado yendo en un tranvía.
Preguntado si era sacerdote salesiano, dijo que sí, y entonces fue obligado a
subir a un coche y lo llevaron por la carretera de Sarria hasta las
proximidades de la estación del funicular de Vallvidriera, donde lo fusilaron. Su
cadáver fue llevado al Hospital Clínico de Barcelona. Era el 30 de julio de
1936.
Fue glorificado el 11 de
marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II en el acto de beatificación de los 233
mártires de la persecución religiosa en Valencia de los años 1936-1939.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
miércoles
30 Julio 2014
Santa Godeleva de Ghistelles
Santa Godeleva, mártir
En Ghistelles, en Flandes, santa Godeleva, mártir, la cual, casada
con el señor del lugar, tuvo que sufrir mucho por parte de su esposo y de su
suegra, y finalmente fue estrangulada por dos criados.
Santa Godeleva nació de nobles padres
hacia el año 1050, en el término de Boulogne, Francia septentrional. A la edad de sólo dieciocho años fue
desposada con un caballero flamenco, Bertulfo de Ghistelles, que al poco tiempo
prefirió abandonarla afirmando que el matrimonio no se había consumado. Godeleva fue confiada a la ex
suegra, que la trató con notable crueldad, al punto que ella prefirió volver a
la casa de sus padres. Estos apelaron al obispo local para que persuadiese a Bertulfo de volver a vivir con su
mujer. Por un cierto tiempo el marido aceptó, pero mientras tanto aprovechó a
organizar el asesinato: Godeleva será estrangulada por dos
servidores, y su cuerpo arrojado a un pozo. Esto ocurrió en una fecha entre el
6 y el 30 de julio del año 1070 (la incerteza de la fecha ha hecho que a lo largo de los siglos la
conmemoración variara de lugar en el calendario). Bertulfo se volvió a casar, pero
los remordimientos del asesinato hicieron que decidiese terminar sus días
recluido en un monasterio.
Tradicionalmente Godeleva ha sido considerada
«mártir», aunque es para nosotros difícil identificar el motivo, porque no
parece que haya afrontado la muerte por una cuestión de fe o en defensa de
alguna otra peculiar virtud cristiana. La única posibilidad en tal sentido
sería que su sobrenatural bondad haya podido provocar, por contraste, al
marido, empujándolo a la violencia. En todo caso, aunque los motivos se hayan
perdido, el culto como mártir le fue dado desde el principio. El lugar de su
martirio, fuera de los muros del castillo de Ghistelles, se convirtió enseguida en
meta de peregrinación para la gente de los alrededores, y se verificarn allí no pocos milagros,
entre ellos la curación de la ceguera de una hija de Bertulfo de su segundo matrimonio.
En el 1084 los restos de la santa fueron objeto de reconocimiento y se
trasladaron a la iglesia. Los peregrinos bebían del agua del pozo -que tomó el
nombre de Godeleva-, para prevenir el mal de
garganta. Este pozo aun existe y sigue siendo meta de peregrinación. Su culto
es muy popular en la región de Boulogne y de Flandes. Santa Godeleva posee una vasta iconografía, para ser un culto puramente
local.
OOOOOOOOOOOOOO
Santo(s)
del día
San
Pedro Crisólogo
Santas Máxima, Donatila
San Urso de Auxerre
Santa Godeleva de Ghistelles
Beato Manés de Guzmán
Beatos Eduardo Powell
San José Yuan Gengyin
Beatos Braulio María Corres
Beato José María Muro Sanmiguel
Beato Sergio Cid Pazo
San Leopoldo de Castelnuovo
Beata María Vicenta
Santa María de Jesús Sacramentado
Santos Abdón y Senén
Santa Máxima África
San Rufino Asís
Santa Julita de Cesarea
San Urso Auxerre
San Colombini
Santas Máxima, Donatila
San Urso de Auxerre
Santa Godeleva de Ghistelles
Beato Manés de Guzmán
Beatos Eduardo Powell
San José Yuan Gengyin
Beatos Braulio María Corres
Beato José María Muro Sanmiguel
Beato Sergio Cid Pazo
San Leopoldo de Castelnuovo
Beata María Vicenta
Santa María de Jesús Sacramentado
Santos Abdón y Senén
Santa Máxima África
San Rufino Asís
Santa Julita de Cesarea
San Urso Auxerre
San Colombini
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