martes
01 Julio 2014
San Simeón el loco
Simeón el Loco,
anacoreta (522-c.a. 590)
San Simeón,
apellidado el Loco, es uno de los santos más desconcertantes y originales que
haya existido. Nació en Emesa, antigua ciudad de
Siria, a las orillas del río Orontes, a principios del siglo VI.
Visitó los Santos
Lugares con un amigo llamado Juan. En su viaje encontraron muchos ermitaños y
decidieron imitar su vida sin tardanza. Primero estuvieron en un monasterio,
cerca de Jericó. Después atravesaron el Jordán, en busca de mayor soledad, y se
establecieron al oriente del Mar Muerto. Cada uno se construyó su laura o ermita, bastante
distante la una de la otra, para no importunarse en sus oraciones.
Después de treinta
años de vida de anacoreta, Simeón se sintió impelido a dejar aquellos parajes y
volver al mundo para trabajar directamente por la salvación de las almas. Se
separó de su amigo y regresó a su ciudad natal. Al pasar por Jerusalén meditó largamente
ante el Santo Sepulcro sobre los peligros que podía acarrearle su nueva
vida.- Le parecía que había dominado todas las tentaciones que le
habían asaltado en la vida eremítica. Sólo de una cosa dudaba: del amor propio,
del orgullo.
¿En todas aquellas
austeridades y rigores, no estaría de por medio la soberbia, el deseo de ser
considerado como el mayor de los santos?.- Para cortar de raíz este
peligro, ideó un método original: hacerse pasar por loco. Y empezó sin demora.
Entró en Emesa arrastrando de su
cinturón un perro muerto que encontró en el camino.
El domingo entró en
la iglesia bien provisto de nueces, y empezó a arrojarlas contra las velas, con
tan buen tino que las apagó todas. Luego subió al púlpito y tiró las que le
quedaban contra las mujeres. Y así otros disparates.
El Martirologio
Romano dice de San Simeón: "Se hizo necio por Cristo, pero Dios reveló con
milagros su alta sabiduría". San Juan Clímaco decía que el orgullo del
espíritu es la bestia más feroz de los desiertos. Por eso Simeón trataba de
encubrir su virtud bajo el velo de la locura. Murió San Simeón
hacia el año 590, después de realizar muchos milagros.
Su contemporáneo Evagrio, y un siglo más
tarde, Leoncio, obispo de Chipre, nos han dejado muchas peripecias de su
curiosa vida. Profeta, taumaturgo, excéntrico escandaloso, payaso,
comparte su vida con las prostitutas, los mendigos, los desechos de la
sociedad, riéndose de todo y de todos, saboteando la lógica de los que le
rodean con una rara alegría inexplicable que viene de arriba; así escarnece
Simeón las seguridades de nuestra vida y se transforma en caricatura de nuestra
precaria fe, tan envarada y solemne. ¿Para qué estar tan serios,
para qué tomarnos tan en serio, para qué respetar tantas normas y convenciones?
Todo es como una
gigantesca broma que sólo tiene sentido si sabemos vivirla con humor, porque la
voluntad de Dios y su Providencia, vista con ojos humanos, es un absurdo, y
nuestras certezas, a la luz de Dios, deben de ser de una suprema
comicidad. El más sensato de los hombres, que vuelve al revés todo
prejuicio, san Simeón el loco, nos valga a la hora de tomarnos a burla a
nosotros mismos y a los demás, para ser fieles, para corresponder con abandono
y humor a la sonrisa del Cielo.
Oremos
Concédenos, Señor todopoderoso, que el ejemplo de San Simeón nos estimule a una vida más perfecta y que cuantos celebramos su fiesta sepamos también imitar sus ejemplos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
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Santo(s) del día
San Simeón el loco
Beato Antonio Rosmini Serbati
San Aaron
San Julio Inglaterra
San Rumoldo
Beato Ignacio Falzon
San Casto Sinesse
San Martín Viena
San Galo I
San Plunket
San Simeón Navarra
San Aarón de Carlon
Beato Antonio Rosmini Serbati
San Aaron
San Julio Inglaterra
San Rumoldo
Beato Ignacio Falzon
San Casto Sinesse
San Martín Viena
San Galo I
San Plunket
San Simeón Navarra
San Aarón de Carlon
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