domingo
27 Julio 2014
San Pantaleón de Nicodemia
San Pantaleón, mártir
En Nicomedia, ciudad de
Bitinia, san Pantaleón o Pantalaimón, mártir, venerado en
Oriente por haber ejercido como médico sin esperar retribución alguna.
Apenas hay duda alguna de
que haya existido un mártir llamado Pantaleón (cuyo nombre significa en griego
«el que se compadece de todos»). Pero las leyendas que nos han llegado sobre él
carecen de valor. Según ellas, Pantaleón, hijo de un pagano llamado Eubula, llegó a ser médico del
emperador Galerio Maximiano en Nicomedia.
Durante algún tiempo, Pantaleón se dejó arrastrar por el mal ejemplo y sucumbió
ante las tentaciones, con lo cual se sometió a una prueba más difícil que la de
la tortura, pues la entrega al mal debilita implacablemente la voluntad y acaba
por destruir la virtud más heroica. Así pues, Pantaleón, que vivía en una corte
donde se practicaba la idolatría y se aplaudía la vanagloria de este mundo,
cayó en la apostasía. Pero las prudentes exhortaciones de un celoso cristiano
llamado Hermolaos le abrieron los ojos y le
condujeron de nuevo al seno de la Iglesia.
Cuando la persecución de Diocleciano estalló en Nicomedia, el
año 303, Pantaleón distribuyó todos sus bienes entre los pobres. Poco después,
algunos médicos envidiosos le delataron a las autoridades, las cuales le
arrestaron junto con Hermolaos y otros dos cristianos. El
emperador, que deseaba salvar a Pantaleón, le exhortó a apostatar, pero éste se
negó a ello y curó milagrosamente a un paralítico para demostrar la verdad de
la fe. Tras de sufrir numerosos tormentos, los cuatro fueron condenados a ser
decapitados. La ejecución de san Pantaleón se retrasó un día. Los verdugos
intentaron matarle de seis modos diferentes: por el fuego, ahogándole en plomo
fundido, arrojándole a las fieras, torturándole en la rueda y atravesándole con
la espada. Pero Pantaleón salió ileso de todas las pruebas con la ayuda del
Señor. Finalmente, el mártir permitió libremente que le decapitasen; de sus
venas brotó leche en vez de sangre, y el tronco de olivo sobre el cual le
cortaron la cabeza floreció instantáneamente.
San Pantaleón es uno de los
Catorce Santos Auxiliadores y en el Oriente se le profesa gran veneración como
«mártir y taumaturgo» y como uno de los «anargyroi» o médicos que asistían gratuitamente a los enfermos.
Antiguamente, san Pantaleón fue también muy famoso en el Occidente. En
Constantinopla, Madrid y Ravello, se conservan algunas
presuntas reliquias de su sangre y se dice que el fenómeno de la licuefacción
ocurre, como en el caso de la sangre de san Jenaro. Tanto las leyendas
griegas como las latinas, de las que existen numerosas versiones son muy
extravagantes. Sin embargo, la antigüedad del culto de san Pantaleón,
relacionado principalmente con Nicomedia y Bitinia, está perfectamente probada.
Véase Delehaye, Les origines du culte des martyrs, p. 189, etc. La fabulosa
leyenda del santo data de muy antiguo; en el Museo Británico hay una traducción
siria en un manuscrito del siglo VI (Addit.
12, 142). Los sirios querían tener un San Pantaleón propio; así pues, tomaron
muchos rasgos de la leyenda del santo y los atribuyeron a un personaje
legendario llamado Asia (que significa «médico»), y situaron su vida y su
muerte en Antioquía. Ver Analecta Bollandiana, vol. XXXVIII (1920), p.
408. Acerca de la licuefacción de la sangre de san Pantaleón en Ravello, cf. Ian Grant, The Testimony of Blood (1929), pp. 17-44. El
cardenal Newman, poco después de su
ordenación sacerdotal, describió el fenómeno en una carta que escribió a
Enrique Wilverforce desde Nápoles, en agosto
de 1846.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston,
SI
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Fue Mártir, murió alrededor
del 305. Según la leyenda él era el hijo de un pagano rico, que se llamaba, Eustorgius de Nicomedia, y fue
instruido en el Cristianismo por su madre que era Cristiana, Ebula. Luego se convirtió en
extraño al Cristianismo. Estudio medicina y se convirtió en físico del
emperador Maximianus. Regresó al Cristianismo
por el sacerdote Hermolaus. Luego de la muerte de su
padre, él obtuvo la posesión de una gran fortuna.
Sus colegas celosos lo
acusaron al emperador durante la persecución de Diocletian. El emperador deseaba
salvarlo e intento persuadirlo a que renuncie a su fe. Sin embargo,
Pantaleón confeso abiertamente su fe, y como prueba de que Cristo es el
verdadero Dios, curó a un paralítico. A pesar de esto, fue condenado a muerte por
el emperador quien miró el milagro como un acto de magia. Según la leyenda, la
carne de Pantaleón fue primero quemada con antorchas; Cristo se le apareció
ante todos en forma de Hermolaus, para consolidar y curar a
Pantaleón.
Las antorchas fueron
extinguidas. Luego de esto, cuando un baño de plomo
liquido fue preparado, Cristo en la misma forma caminó en la caldera con él, el
fuego se extinguió y el plomo se convirtió en frió. Luego fue lanzado al mar, pero
la piedra amarrada a su cuerpo con la cual fue lanzado flotaba.
Lo lanzaron a las bestias
salvajes, pero estas aduladas sobre él y no podía ser forzado lejos, hasta que
él las bendijo. Pantaleón fue atado a la rueda, pero la soga hizo
presión, y la rueda se rompió. Hubo intento de decapitarlo, pero la espada se
dobló, y los ejecutores se convirtieron. Pantaleón imploro al cielo para que
los perdonen, por lo cual él recibió el nombre de Panteleemon(el todo-compasivo).
Era imposible hasta que él
mismo decidió que era posible decapitarlo. Las vidas que contienen
estas características legendarias son todas tarde en fecha y sin valor. Con
todo el hecho del martirio, por si mismo parece probar por veneración, por lo
cual es un testimonio temprano, entre otros de Theodoret (Graecarum affectionum curatio, Sermo VIII, "De martyribus", en Migne, P. G., LXXXIII 1033) Procopius de Caesarea (De aedificiis Justiniani I, ix; V, ix) y el "Martyrologium Hieronymianum" (Acta SS., Nov., II,
1, 97). Pantaleón es venerado en el Este como un gran mártir y un
maravilloso trabajador. En los años medios fue visto como un patrón santo de
físicos y parteras, y se convirtió en uno de los catorce guardias mártires. A
partir de épocas tempranas, una fuente fiable afirma que un poco de su sangre
se conserva en Constantinopla.
En la fiesta del santo se
dice que la sangre se convierte en liquido y burbujeante. Reliquias del Santo
son encontradas en San Denis en Paris; Su cabeza se venerada en Lyons. El Santo se celebra el 27
de julio y el 18 de febrero.
Oremos
Confesamos, Señor, que sólo tú eres santo y que sin ti nadie es bueno, y humildemente te pedimos que la intercesión de San Pantaléon venga en nuestra ayuda para que de tal forma vivamos en el mundo que merezcamos llegar a la contemplación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
OOOOOOOOOOOOOOO
domingo
27 Julio 2014
Beata Martinengo de Brescia
Beata María Magdalena Martinengo
Virgen Nació en la ciudad
italiana de Brescia en 1687. Desde muy niña se vio inclinada a la devoción y a
la mortificación y mostró un gran deseo de "imitar todo lo que habían
hecho los santos". A los 18 años, ingresó en el
convento capuchino de Santa María de las Nieves de su ciudad natal.
En 1706 hizo su profesión.
Tres veces fue maestra de novicias y, durante algún tiempo, desempeñó el
humilde cargo de portera. En 1732 y en 1736, fue elegida
superiora. Dios premió su desinteresado amor con
experiencias místicas extraordinarias y con el don de milagros. La beata
profesaba particular devoción a la coronación de espinas y, después de su
muerte, se descubrió que llevaba bajo el velo, alrededor de la cabeza, una
rejilla de puntas aceradas.
María Magdalena supo unir a
las mortificaciones, el cumplimiento de sus deberes de maestra y superiora, el
amor al silencio y una gran mansedumbre en la
conversación. Su muerte ocurrió en 1737, cuando tenía 50
años de edad. Fue beatificada en 1900.
Oremos
Concédenos, Señor, un conocimiento profundo y un amor intenso a tu santo nombre, semejantes a los que diste a María Magdalena, para que así, sirviéndote con sinceridad y lealtad, a ejemplo suyo también nosotros te agrademos, con nuestra fe y con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOO
domingo
27 Julio 2014
Beata María Magdalena Martinengo
Beata María Magdalena Martinengo, abadesa
En Brescia, en la región de
la Lombardía, beata María Magdalena Martinengo, abadesa de la Orden de Clarisas Capuchinas, insigne por su
abstinencia.
María Magdalena Martinengo da Barco nació en el seno
de una noble familia en la ciudad italiana de Brescia, en 1687. Cuando tenía
cinco meses perdió a su madre. Desde muy niña, se mostró inclinada a la
devoción y a la mortificación y tuvo algunas experiencias en las que es difícil
distinguir lo espiritual de lo patológico. Su deseo de «imitar todo lo que
habían hecho los santos» no constituía un programa recomendable a ninguna edad.
A los dieciocho años,
ingresó en el convento capuchino de Santa María de las Nieves de su ciudad
natal. En 1706 hizo la profesión. Tres veces fue maestra de novicias y, durante
algún tiempo, desempeñó el humilde cargo de portera. En 1732 y en 1736, fue elegida
superiora y desempeñó su oficio con el mismo celo que los otros. Dios premió su
generoso y desinteresado amor con experiencias místicas extraordinarias y con
el don de milagros. La beata profesaba particular devoción a la coronación de
espinas y, después de su muerte, se descubrió que llevaba bajo el velo,
alrededor de la cabeza, una rejilla de puntas aceradas. Esta no era sino una de
las mortificaciones más «ordinarias» de María Magdalena, cuyos detalles
resultarían poco edificantes, ya que, según escribió un benedictino, muchas de
sus mortificaciones se asemejaban a las «proezas de un fakir». Pero la beata las
practicaba como una manera de expresar su amor al Redentor crucificado que
había sufrido por ella y porque «un solo corazón es demasiado poco para
amarle». Además, a la mortificación supo unir el cumplimiento de sus deberes de
maestra de novicias y superiora, el amor del silencio y una gran mansedumbre en
la conversación. Su muerte ocurrió en 1737, cuando tenía cincuenta años de
edad. Fue beatificada en 1900.
Con ocasión de la
beatificación se publicaron varias biografías, basadas principalmente en los
documentos del proceso: la del P. Ladislao de Vannes, en francés (1901); en italiano, las
de los PP. Ludovico de Liborno (1899), Antonino de
Bérgamo (1900), y Sisto de Pisa (1900).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston,
SI
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Santo(s) del día
San
Pantaleón de Nicodemia
Beata Martinengo de Brescia
San Desiderato de Besançon
San Celestino I
San Simeón Estilita
San Urso de Loches
San Eclesio de Rávena
San Galactorio de Lescar
Santa Antusa de Mantinea
Santos Jorge, Aurelio y Sabigótona
Santos Clemente, Gorazdo
Beato Bertoldo de Garsten
Beato Raimundo Palmerio
Beato Nevolone de Faenza
Beata Lucía Bufalari
Beato Roberto Sutton
Beato Guillermo Davies
Beata María Magdalena Martinengo
Beata María de la Pasión
Beato Modesto Vegas Vegas
Beato Felipe Hernández Martínez
Beata María Clemente
San Bartolomea Capitanio
San Cucufate
San Cristóbal (S. III)
San Hermolao de Nicodemia
San Mauro Bisceglia
San Jorge Córdoba
San Teodomiro Carmona
Santos Siete Durmientes
San Eterio Auxerre
Santa Antusa Constantinopla
Santa Natália de Córdoba
Beata Martinengo de Brescia
San Desiderato de Besançon
San Celestino I
San Simeón Estilita
San Urso de Loches
San Eclesio de Rávena
San Galactorio de Lescar
Santa Antusa de Mantinea
Santos Jorge, Aurelio y Sabigótona
Santos Clemente, Gorazdo
Beato Bertoldo de Garsten
Beato Raimundo Palmerio
Beato Nevolone de Faenza
Beata Lucía Bufalari
Beato Roberto Sutton
Beato Guillermo Davies
Beata María Magdalena Martinengo
Beata María de la Pasión
Beato Modesto Vegas Vegas
Beato Felipe Hernández Martínez
Beata María Clemente
San Bartolomea Capitanio
San Cucufate
San Cristóbal (S. III)
San Hermolao de Nicodemia
San Mauro Bisceglia
San Jorge Córdoba
San Teodomiro Carmona
Santos Siete Durmientes
San Eterio Auxerre
Santa Antusa Constantinopla
Santa Natália de Córdoba
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