sábado 12
Julio 2014
Santa
Verónica Calvario
Su nombre podría proceder del latín significando "verdadero ícono" o, según el parecer del profesor Miguel Angel García Olmo, puede ser una variante del antiguo nombre femenino Berenice (Bereníke), la versión macedonia del griego Phereníke, o sea,"la que lleva la victoria". El caso es que a esta santa mujer, ambos le pegan magistralmente.
Santa Verónica es recordada
por su gesto compasivo hacia Jesús en Su camino al Calvario. Unos le agredían,
otros permanecían indiferentes ante tanta crueldad. Ella se le acercó y le
enjugó el rostro con su velo. Aquel divino rostro, cruelmente golpeado, ensangrentado
y sudoroso suscitó en el corazón de Santa Verónica la misericordia. La fuente
de Misericordia recibe de ella en aquel momento un amor que casi todos le
negaron.
Aunque poco sabemos
de la vida de Verónica y su acto de amor no aparece en las Sagradas
Escrituras, la tradición lo ha recogido como un acto ejemplar que recordamos en
la sexta estación delVía Crucis Dante lo evoca en el canto
XXXI del Paraíso.
Santa Verónica es mujer de
gran valentía, ya que su acto de amor le podría haber causado una peligrosa
reacción por parte de los romanos o de las turbas. Es mujer de gran
compasión, ya que venció todo miedo y decidió amar en medio de una multitud movida
por odio o la indiferencia.
El velo de la Verónica está en Santuario del Santo Rostro, en Manoppello, Italia desde el comienzo del siglo XVI. Posiblemente fue robado de la Basílica de San Pedro mientras estaba en construcción. Benedicto XVI fue el primer Papa en visitar el santuario en Manoppello, en Sept, 2006.
Tras trece años de investigaciones sobre el "velo de la Verónica" (el que, según la tradición, utilizara para enjugar el rostro de Cristo camino del Calvario), el prestigioso historiador alemán P. Heinrich PfeifferS.J. certifican su autenticidad.
Según Pfeiffer, el rostro de Cristo que aparece en el velo de la Verónica (hoy conservado en Manoppello, Italia), se sobrepone perfectamente a la imagen de la Sábana Santa de Turín:
Los trazos son los mismos: rostro oval ligeramente redondo y asimétrico, cabello largo, un mechón de cabellos sobre la frente, la boca ligeramente abierta, la mirada dirigida a lo alto; rasgos que influyeron en toda la iconografía de Cristo en los siglos posteriores.
Entre los exámenes a los que ha sido sometido el Velo de la Verónica destacan las fotografías digitales realizadas por Donato Vittore, experto de la Universidad de Bari, así como las observaciones bajo luz ultravioleta que confirman la inexistencia de pintura sobre el paño. En efecto, la densidad del color del rostro es muy fuerte sobre el tejido blanco casi transparente, pero estas tomas digitales dejan bien a las claras que no hay pintura. No puede, por lo tanto ser la obra de un artista.
Además, en el rostro se observan dos manchitas y da la impresión de que un líquido, que bien podría ser sangre, se impregnó en las fibras del tejido.
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San Juan Gualberto
Abad (†
1073) San Juan Gualberto era hijo de una acomodada
familia de Florencia, dueña de castillos y ricas posesiones. Eran dos hermanos,
Juan y Hugo. Una familia feliz, hasta que en una triste ocasión Hugo había sido
asesinado.
La vida de Juan cambió
radicalmente el día de Viernes Santo de 1003, cuando tenía 18 años. Fue su
"camino de Damasco". Juan era un joven despreocupado que asistía a la
iglesia sólo en las grandes solemnidades. Juan no sabía explicarse las profundas
emociones que había experimentado en la iglesia aquel día, en los oficios
solemnes que conmemoraban la muerte del Señor.
Al adorar la cruz, todos
notaron en él una devoción especial. Terminados los oficios
religiosos partió hacia Siena, bien armado en su caballo. La primavera sonreía
en los campos, pero no tanto en su corazón. Borrada de repente la imagen de Jesús
en la cruz, que tanto le impresionara hace unas horas, sólo veía la de su
hermano desangrándose en tierra, mientras se imaginaba encontrarse con el
asesino y enrojecer con la sangre del traidor la espada que llevaba, que era la
de su hermano.
Todavía se entretenía su
mente con estos pensamientos, cuando en una curva del camino se presentó ante
sus ojos, a pie y desarmado y llevando de la mano un niño, precisamente el
asesino de su hermano. Juan saltó del caballo como un rayo, espada
en mano. El asesino no intentó huir. Era inútil. Se arrodilló con los brazos en
cruz, y sólo le dijo una palabra: "Perdón". Juan no le escuchaba, y
se disponía a asestarle un golpe mortal a su enemigo. Viéndose éste perdido sin
remisión, aún musitó, entre la vida y la muerte: "Jesús, Hijo de Dios,
perdóname tú al menos.
Fue entonces cuando la
gracia divina obró en el corazón de Juan. Ya no veía a su enemigo de rodillas
ni al niño llorando. Sólo veía a Jesús muerto en la cruz por él, que tanto le
había emocionado poco antes en la iglesia. Ya no escuchaba
el gemido del que le pedía perdón, sino, las palabras de Jesús: "Padre,
perdónales, porque no saben lo que hacen".
Arrojó la espada, se tiró a
tierra, levantó al asesino, le abrazó y le dijo: "Hermano, te concedo el
perdón que me pides, por la sangre que hoy derramó Jesús en la cruz". El
asesino le besó la mano y se marchó.
Murió el 12 de julio del
año 1073 en el monasterio de Passignano.
Oremos
Señor Dios todopoderoso, que nos has revelado que el amor a Dios y al prójimo es el compendio de toda tu Ley, hay que, imitando la caridad de San Juan Gualberto seamos contados un día entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
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Santo(s) del día
Santa
Verónica Calvario
San Juan Gualberto
Beato Louis
San Nador
San Mnasón
San Hermágoras
San Paulino Lucca
San Próculo Serpa
Santa Epifanía
Santa Marciana Marruecos
San Abundio Ananelos
San Vivenciolo
San Paterniano
San León Cava
San Juan Gualberto
Beato Louis
San Nador
San Mnasón
San Hermágoras
San Paulino Lucca
San Próculo Serpa
Santa Epifanía
Santa Marciana Marruecos
San Abundio Ananelos
San Vivenciolo
San Paterniano
San León Cava
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