martes, 4 de noviembre de 2014

San Martín de Porres , Beato Berardo de Mársica _ Y_ Santa Silvia ,San Libertino de Agrigento .

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lunes 03 Noviembre 2014
San Martín de Porres


San Martín de Porres, religioso
San Martín de Porres, religioso de la Orden de Predicadores, hijo de un español y de una mujer de raza negra, quien, ya desde niño, a pesar de las limitaciones provenientes de su condición de hijo ilegítimo y mulato, aprendió la medicina que, después, siendo religioso, ejerció generosamente en Lima, ciudad del Perú, a favor de los pobres. Entregado al ayuno, a la penitencia y a la oración, vivió una existencia austera y humilde, pero irradiante de caridad.
San Martín de Porres fue un mulato, nacido en Lima, capital del Perú, en 1579. Era hijo natural del caballero español Juan de Porres (o Porras según algunos) y de una india panameña libre, llamada Ana Velázquez. Martín heredó los rasgos y el color de la piel de su madre, lo cual vio don Juan de Porres como una humillación. Pero más tarde, tuvo el mérito de reconocer a Martín y a una hermana suya como hijos propios. A Martín lo dejó al cuidado de su madre, y el niño, que era despierto e inteligente, aprendió la profesión de barbero y adquirió conocimientos de medicina, mediante el trato con un cirujano. Durante algún tiempo, ejerció esta doble carrera, pero, sintiendo grandes deseos de perfección, pidió ser admitido como donado en el convento de los dominicos que había en Lima. Su misma madre apoyó la petición del santo y éste consiguió lo que deseaba cuando tenía unos quince años de edad.

En el convento su vida de heroica virtud fue pronto conocida de muchos, y su humildad era tan ejemplar, que se alegraba de las injurias que recibía, incluso alguna vez de parte de otros religiosos dominicos, como uno que, enfermo e irritado, lo trató de perro mulato. Otra vez, cuando el convento estaba en situación económica muy apurada, Fray Martín espontáneamente se ofreció al P. Prior para ser vendido como esclavo, ya que era mulato, a fin de remediar la situación.

Advirtiendo los superiores de Fray Martín su índole mansa y su mucha caridad, le confiaron, junto con otros oficios, el de enfermero, en una comunidad que solía contar con doscientos religiosos, sin tomar en consideración a los criados del convento ni a los religiosos de otras casas que, informados de la habilidad del hermano, acudían a curarse a Lima. Bastante trabajo tenía el joven hermano, pero no por eso limitaba su compasión a los de su orden, sino que atendía muchos enfermos pobres de la ciudad. El día 2 de junio de 1603, después de nueve años de servir a la orden como donado, le fue concedida la profesión religiosa y pronunció los votos de pobreza, obediencia y castidad.

Juntaba a su abnegada vida una penitencia austerísima: se llagaba con disciplinas crueles o se maltrataba con dormir debajo de una escalera unas cuantas horas y con apenas comer lo indispensable. Añadía a esto un espíritu de oración y unión con Dios que lo asemejaba a otros grandes contemplativos. Se le vio repetidas veces en éxtasis y, alguna levantado en el aire muy cerca de un gran crucifijo que había en el convento.

Se sabe que Fray Martín y santa Rosa de Lima, terciaria dominica, se conocieron y trataron algunas veces, aunque no se tienen detalles históricamente comprobados de sus entrevistas.

Si es famoso el santo por sus virtudes, tal vez lo sea más por sus milagros y por la forma en que los hacía. Unas veces eran curaciones instantáneas, como la del novicio Fray Luis Gutiérrez, que se había cortado un dedo casi hasta desprendérselo; a los tres días tenía hinchados la mano y el brazo, por lo que acudió al hermano Martín, quien le puso unas hierbas machacadas en la herida. Al día siguiente, el dedo estaba unido de nuevo y el brazo enteramente sano. En cierta ocasión, el arzobispo Feliciano Vega, que iba a tomar posesión de la sede de México, enfermó de algo que parece haber sido pulmonía, y mandó llamar a Fray Martín. Al llegar éste a la presencia del prelado enfermo, se arrodilló, mas él le dijo: «levántese y ponga su mano aquí, donde me duele». «¿Para qué quiere un príncipe la mano de un pobre mulato?», preguntó el santo. Sin embargo, durante un buen rato puso la mano donde lo indicó el enfermo y, poco después, el arzobispo estaba curado. Otras veces, a la curación añadía la prontitud con que acudía al enfermo, pues bastaba que éste tuviera deseo de que el santo llegara, para que éste se presentase a cualquier hora. Muchas veces, entraba por las puertas cerradas con llave, como pudo comprobarlo el maestro de novicios, quien personalmente guardaba la llave del noviciado, pues, habiendo estado Fray Martín atendiendo a un enfermo, salió del noviciado y volvió a entrar sin abrir las puertas. El asombrado maestro comprobó que estaban perfectamente cerradas. Alguien le preguntó: «¿Cómo ha podido entrar?» El santo respondió: «Yo tengo modo de entrar y salir».

Enfermero al mismo tiempo que hortelano herbolario, cultivaba las plantas medicinales de que se valía para sus obras de caridad y también desempeñaba el oficio de distribuidor de las limosnas que algunas veces recogía, en cantidades asombrosas, parte para socorrer a sus propios hermanos en religión y parte para los menesterosos de toda clase que había en la ciudad. Su amabilidad se extendía hasta los animales; hay en su biografía escenas semejantes a las que se narran de san Francisco y de san Antonio de Padua. Por ejemplo, cuando después de disciplinarse, los mosquitos lo atormentaban con sus picaduras, y fue a que Juan Vázquez lo curase, éste le dijo: «Vámonos a nuestro convento, que allí no hay mosquitos». Y Fray Martín respondió: «¿Cómo hemos de merecer, si no damos de comer al hambriento?» «¡Pero hermano, estos son mosquitos y no gentes!» «Sin embargo, se les debe dar de comer, que son criaturas de Dios», respondió el humilde fraile. Es típico el caso de los ratones que infestaban la ropería y dañaban el vestuario. El remedio no fue ponerles trampas, sino decirles: «Hermanos, idos a la huerta, que allí hallaréis comida». Los ratones obedecieron puntualmente, y Fray Martín cuidaba de echarles los desperdicios de la comida. Y sí alguno volvía a la ropería, el santo lo tomaba por la cola y lo echaba a la huerta, diciendo: «Vete adonde no hagas mal».

Sus conocimientos no eran pocos para su época y, cuando asistía a los enfermos, solía decirles: «Yo te curo y Dios te sana». A los sesenta años, después de haber pasado cuarenta y cinco en religión, Fray Martín se sintió enfermo y claramente dijo que de esa enfermedad moriría. La conmoción en Lima fue general y el mismo virrey, conde de Chinchón, se acercó al pobre lecho para besar la mano de aquél que se llamaba a sí mismo perro mulato. Mientras se le rezaba el Credo, Fray Martín, al oír las palabras «Et homo factus est», besando el crucifijo expiró plácidamente. Fue canonizado el 6 de mayo de 1962 por el Papa Juan XXIII, quien profesaba gran devoción por el santo.

El P. Van Ortroy empleó en el caso de Martín de Porres un método sin precedentes en Acta Sanctorum, ya que publicó su artículo, que es bastante completo, en idioma vernáculo, en vez de en latín: El P. B. de Medina testificó sobre Martín de Porres ante la comisión apostólica en 1683; su testimonio fue traducido al italiano para que pudiese usarse en la C.R.S. de Roma y, el P. Van Ortroy reprodujo esa traducción. Véase también With Bd. Martin (1945), pp. 132-168; Fifteenth Anniversary Book (1950), pp. 130-158 (publicaciones del «Blessed Martín Guild» de Nueva York, editadas por el P. Norbert Georges), donde se encontrará la traducción de las deposiciones de diez testigos en el proceso apostólico. San Martín es, en los Estados Unidos y en otros países, el patrono de las obras que promueven la armonía entre las razas y la justicia interracial; por ello existen varias biografías de tipo popular, como la de J. C. Kearns (1950).
fuente: Web de la Orden de Predicadores

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San Martín de Porres es muy popular en toda América. No sólo ejerce el atractivo que han ejercido siempre los sencillos cuando el Señor ha querido glorificarlos, sino que su misma persona constituye todo un símbolo.
Nacido en Lima (Perú) como hijo natural de un caballero español y de una mulata en 1579, representa entre los santos a los «coloured men» del Nuevo Mundo, a ese pueblo de gentes de color que se ven dolorosamente humillados por su condición de negros.
Era Martín enfermero cuando entró como terciario laico en el convento de Dominicos de Lima, en el que fue recibido a la profesión (1603) siguió ejerciendo su profesión dentro del convento para con sus hermanos. El cuidado que ponía por los enfermos se extendía aun a los animales: perros, gatos, pavos, y aun ratones, eran objeto de su solicitud.
A Martín le agradaba el ayuno y la oración: sobre todo el orar de noche, a ejemplo de Jesús. En la oración obtenía grandes luces que hacían maravillosas sus lecciones de catecismo.
Su vida entera, oculta y radiante a un mismo tiempo se desarrolló dentro de un mundo lleno de ángeles y demonios en el que Martín conservó siempre una perfecta serenidad. Murió en 1639.




Oremos  

Señor, Dios nuestro, que llevaste a San Martín de Porres a la gloria celestial, por medio de una vida escondida y humilde, concédenos seguir de tal manera sus ejemplos, que merezcamos, como él, ser llevados al cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.



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lunes 03 Noviembre 2014
San Libertino de Agrigento



San Libertino de Agrigento, obispo y mártir
En Agrigento, de Sicilia, san Libertino, obispo y mártir.
Como en muchos otros casos de obiospos antiguos, la leyenda local afirma que san Libertino fue ordenado por el propio san Pedro, y enviado a predicar en Agrigento y a fundar y regir como primer obispo aquella iglesia.Este tema es tan importante en el materiaal tradicional que nos ha llegado sobre el santo, que el cuadro que reproducimos, de Francesco Narbone, representa precisamente ese momento en el que el P´rincipe de lso Apóstoles entrega a Libertino el pergamino episcopal.

No hay, como es de esperarse, ninguna documentación históricamente fidedigna que avale esta leyenda, sino que los escolios históricos más antiguos datan del siglo VII, y sitúan el episcopado y martirio de Libertino hacia el siglo III o inicios del IV, quizás en la persecución de Diocleciano. Hay algunos indicios que apuntan a que el culto local del santo se hallaba extendido ya en la antigüedad: algunos personajes del siglo VI llevan su nombre, y se conservaba, siglos después, una casa de propiedad de la diócesis que era llamada con su nombre. Según la pasión antigua, murió martirizado junto con san Pellegrino de Agrigento, otro santo venerado localmente pero que no se encuntra inscripto en el Martirologio actual.

En Acta Sanctorum, nov. vol II se halla el conjunto del material, muy contradictorio, sobre este santo. En Santi e beati hay un largo artículo de Domenico De Gregorioque, utilizando el conjunto del material tradicional incluido en Acta Sanctorum, trata de salvar lo más posible la antigüedad del personaje, pero las pruebas no parecen demasiado convincentes; finalmente todo se reduce a las vagas «tradiciones locales». Francesco Narbo fue un pintor eclesiástico de Agrigento, de inicios del siglo XVIII.






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lunes 03 Noviembre 2014
Santa Silvia (592)



Santa Silvia
(También escrito "Sylvia") Madre del Papa San Gregorio Magno, nacida alrededor del 515 (525?); muerta alrededor del 592.   Todo lo que existe concerniente a la vida de ella son unas pocas y escasas noticias. Su lugar de nacimiento se localiza a veces en Sicilia a veces en Roma. Era de una familia distinguida como la de su marido, el  romano Gordiano.    Además de Gregorio, ella tuvo un segundo hijo. Silvia fue notoria por su gran piedad, y dio a sus hijos una excelente educación. Después de la muerte de su esposo se dedicó enteramente a la religión en la "nueva celda, al lado de la puerta del beato Pablo" (cella nova juxta portam beati Pauli).    El Papa San Gregorio Magno tenía un retrato en mosaico de sus padres, ejecutado en el monasterio de San Andrés, que es descrito minuciosamente por Juan Diacono (Johannes Diaconus ) (P.L., LXXV, 229-30). Silvia fue retratada sentada con la cara a la vista, y en la cual las arrugas de la edad no pudieron extinguir su belleza; los ojos eran grandes y azules, y la expresión graciosa y animada.    La veneración de Santa Silvia es de edad temprana. En el siglo IX se erigió un oratorio sobre su antigua vivienda, cercana a la Basílica de San Saba. El Papa Clemente VIII (1592 - 1605) inscribió su nombre el 3 de Noviembre en el Martirologio Romano. Es invocada por las embarazadas para un parto seguro.




Oremos



Concédenos, Señor, un conocimiento profundo y un amor intenso a tu santo nombre, semejantes a los que diste a Santa Silvia, para que así, sirviéndote con sinceridad  y lealtad, a ejemplo suyo también nosotros te agrademos con nuestra fe y con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.



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lunes 03 Noviembre 2014
San Ermengol de Urgel

San Ermengol de Urgelobispo
En Urgel, en la región hispánica de Cataluña, san Ermengol, obispo, uno de los preclaros pastores que se cuidaron de restablecer la Iglesia en las tierras rescatadas del yugo de los sarracenos. Construyó un puente poniendo los materiales y su mano de obra, pero, resbalándose de lo alto, murió entre las piedras por fractura del cráneo.
Hijo de los Vizcondes Bernardo y Guisla del Conflent. Nació probablemente en Aiguatèbia, residencia de la familia Vizcondal. Era sobrino del Obispo Sal-la, del cual fue auxiliar y, después, sucesor en el gobierno de la Sede Urgelitana, en el año 1010.

Instituyó la canónica (1010) y la hizo aprobar por los otros prelados de la provincia eclesiástica de Narbona y por el Papa Sergio IV (1009-1012). Comenzó la nueva catedral, consagrada en el año 1040 por su sucesor Eribau. Hizo edificar también la iglesia de San Miguel, cerca de la sede episcopal. Consagró la iglesia de San Julián de Coaner (1024) y la del monasterio de San Pedro de la Portella (1035), donde fundó una cofradía. Desplegó una gran actividad de carácter social, encaminada a mejorar las condiciones de vida de los pueblos y las vías de comunicación.

Planeó, dirigió y ejecutó personalmente la liberación de Guissona del dominio sarraceno, antes del 1023, y obtuvo del Papa Benedicto VIII (1012) una bula, donde estaban confirmadas las pertenencias y los límites territoriales del obispado, entre los cuales se incluia el pagus de Ribagorça. Esto explica su intervención destacada en la elección y consagración del obispo Borrell de Roda, en el 1017, y la promesa de fidelidad que éste le prestó como su superior jerárquico en aquella ocasión.

Parece que la señoría que tuvieron los obispos sobre la ciudad de la Seu de Urgell comenzó con este pontificado. Habría que buscar el origen de esto en una donación que le hizo el conde Ramón Borrell de Barcelona-Urgell, durante la minoría de edad de Ermengol II, en ocasión de la fundación de la canónica (1010), donación ésta que fue aprobada posteriormente por la bula de Benedicto VIII (1012).

Su muerte fue causada por una caída en la construcción del puente de Bar (1035), importante para las comunicaciones entre el Urgellet y la Cerdaña, «dum propriis operaretur manibus» (mientras trabajaba con sus propias manos), dice un antiguo breviario de Urgell. Nueve años después era ya venerado como santo. La diócesis de Urgell, de la cual es patrón desde tiempos antiguos y, canónicamente, desde 1867, celebra su fiesta el 3 de noviembre.

Del Episcopologio de la Seu de Urgell. En obtubre de 2010 se presentó la obra «Sant Ermengol, bisbe d'Urgell (1010-1035). Història, art, culte i devocions», pronmovida por el propio obispado, a cura del archivista Mn. Benigne Marquès, en el contexto del «Año Ermengol», celebrado en la diócesis entre el 3 de noviembre de 2010 y el mismo día del 2011.
fuente: Diócesis de Urgell

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Ermengol de “Urgell” (Nace en “Conflent”, en la segunda mitad del siglo X – Muere en “El Pont de Bar” 1035) hijo de los vizcondes de Conflent, Bernat y Guisla. Fue obispo de “Urgell” entre el 1010 y 1035, momento de gran importancia en el desarrollo histórico del condado de “Urgell” y la ciudad de “La Seu d'Urgell”. Es venerado como Santo por la Iglesia católica y es el Patrón principal de la diócesis y de los municipios de “La Seu d'Urgell” y “El Pont de Bar” entre otros.
El joven Ermengol se había criado en una de las familias más importantes de la Catalunya Vieja. Entre los personajes más destacados de su estirpe encontramos, además de su tío, abad y obispo Sal·la, hermano de su abuelo Isarn, vizconde de Conflent, que fundó el monasterio de Sant Benet de Bages.
San Ermengol fue obispo de la diócesis de Urgell entre 1010 y 1035. Había heredado el pontificado –Obispado- de su tío Sal·la, a la muerte de éste, el 29 de septiembre de 1010, del que había sido su auxiliar. Este acordó con su padre, el vizconde Bernat de Conflent, su sucesión en la cátedra episcopal a cambio de una importante cantidad de dinero, cien piezas de oro. Este convenio fue firmado, con toda seguridad, antes del año 1003. Sal·la había sido un obispo determinante en la expansión y posterior desarrollo de la sede pirenaica.
Ermengol, así fue Obispo de “Urgell” entre el 1010-1035, veinte y cinco años de actividad extraordinaria, espiritual y social. Su pontificado se inició con la reforma de la canónica catedralicia. Así, Ermengol la dotó con los bienes propios situados en las comarcas del “Vallespir”, “La Cerdanya” y el “Alt Urgell”.
San Ermengol, comenzó muy pronto a ejercer como obispo. De hecho, el año 1010, meses antes de la muerte de su tío, ya lo encontramos desarrollando sus tareas. El 6 de noviembre de 1010, suscribe, como obispo, la publicación sacramental del testamento de su antecesor. Su pontificado lo sitúa como uno de los más emprendedores obispos de su diócesis. Sólo accedió a la cátedra, emprendió una ambiciosa reorganización de la canónica cardenalicia, iniciada por Sal·la y aprobada definitivamente el 18 de noviembre de 1010 por los condes de Urgell, Barcelona, Cerdanya y Pallars, además de todos los obispos de la provincia eclesiástica de Narbona, a la que pertenecía el obispado de la Seu d'Urgell. Desde este momento la canonja de la Seu d'Urgell fue tomando relevancia y jugando un rol destacado en la vida de la Sede.
En 1001 fue a Roma, donde recibió de manos del Papa Silvestre II, al famoso Gerbert d'Aurillac amigo del obispo abad Oliba, y que había estudiado en el monasterio de Ripoll y, incluso en Córdoba, una bula para la que el obispado veía confirmadas todas sus propiedades.
El 1012 viajó de nuevo a Roma para verse con el Papa Benedicto VIII, el cual le confirmó todos sus bienes y límites del obispado, incluyendo el “pagus de la Ribagorza”. En 1017 consagró obispo de Roda a Borrell, el cual le juró fidelidad y lo reconoció como superior jerárquico. No dudó en presentarse a juicios públicos en contra de las decisiones tomadas por la nobleza del condado de “Urgell”.
La personalidad de un obispo del cambio de milenio era bastante diferente a la imágenes que tenemos actualmente. San Ermengol, como mucha gente de su época, fue un reconocido guerrero. Podríamos destacar la conquista y liberación de la ciudad de “Guissona” del poder musulmán en el año 1024, contribuyendo a su reedificación, lo que suponía también hacer retroceder la frontera sur de su obispado de la opresión musulmana que entonces sufría y devolver la libertad a los cristianos. La búsqueda de terrenos en el sur, más fértiles y con un clima más agradable, fueron una constante del momento. Esta y otras conquistas comportaron la necesidad de llevar a cabo toda una serie de obras de ingeniería y comunicaciones que dieron mucha popularidad al obispo. Una de las más reconocidas fue la vía de comunicación con el sur, con la construcción del paso de los “Els Tres Ponts”, que facilitaron el acceso a la plana de Urgell. Paralela al desarrollo de infraestructuras, Ermengol también llevó a cabo directa o indirectamente, la construcción de una serie de templos, como “San Julián de Coaner” o “San Pedro de la Portella”. Dentro de este apartado, cabe destacar la construcción de la iglesia de San Pedro (actual San Miguel), adosada al claustro de la Catedral de la Seu d’Urgell y que es la única construcción que conservamos integramente de su época. También destaca la catedral nueva -la tercera-, la “Catedral de la Seu d'Urgell”, la primera románica, consagrada por su sucesor, Eribau, el 23 de octubre de 1040, -que no pudo consagrar personalmente el Santo porque murió de accidente -San Ermengol no pudo ver nunca su gran obra, había muerto casi cinco años antes, el 3 de noviembre de 1035, al caer de un andamio mientras revisaba la construcción de un puente en Bar sobre el río Segre (la actual villa de “El Pont de Bar”). Hay muchas otras construcciones en la misma villa de “La Seu d'Urgell”: las capillas de Santa Eulalia, de San Francisco de Asís y de San Miguel, el antiguo Palacio Episcopal y el Hospital de los Pobres, ambas construcciones cerca de la actual Catedral –la nueva-.
También contribuyó y actuó personalmente en la mejora de las vías de comunicación de su obispado. Así, el Pont de Bar –ya mencionado- una vía importante hacia la Cerdanya. También se le atribuyó la construcción del puente a la altura de Sant Andreu dels Tresponts, vía también muy importante para el tránsito hacia el sur del obispado.
Desde su muerte, su mito y leyenda se extendieron rápidamente. Desde el principio, ya se dijo que su cuerpo bajó flotando por el río –en dirección contraria a la corriente del rio- hasta la Seu d'Urgell, donde se paro su cuerpo sin vida frente a la catedral y las campanas tocaron solas. Enterrado en el lado norte del transepto, a continuación se produjo una gran sequía. Gracias a unas revelaciones se procedió a cambiar el lugar de la sepultura y se instaló en el lado sur del mismo transepto. Dicho y hecho, llegó la lluvia y desde entonces siempre se le invoca en toda la región contra las sequías.
Fue un buen administrador y defensor de los bienes de su obispado. Un hombre muy fiel y también muy piadoso, según se desprende del texto de su testamento y por haber fundado la canónica, para reformar su clero, y de haber construido la catedral para aumentar el culto y honor a Dios.
Murió en El Pont de Bar, al caer del puente que se construía en el río Segre, el día 3 de noviembre del año 1035. Siete años más tarde el obispado de Urgell ya lo veneraba como santo y posteriormente lo tuvo como patrón.
Su popularidad, y la de sus milagros, se extendió tan pronto que el 1044 ya era considerado santo. Muchos son los testimonios que muestran la popularidad del santo en la comarca y, en especial, en su capital. De la Feria de Sant Ermengol, la más antigua documentada en la península iberica, tenemos la primera noticia en 1048, cuando el conde Ermengol III de Urgell, otorgaba a la canonja, todos los diezmos y teloneus que debían tributar los visitantes de la feria.
Otro ejemplo es el Retablo de San Ermengol, obra de Esteban Albert (1914-1995), que se representa todos los sábados de verano en el claustro de la catedral de la Seu d'Urgell, llevado a cabo por voluntarios del pueblo de todas las edades. Podemos encontrar actores que la han representado desde la primera edición así como nuevas incorporaciones. Es una obra de teatro de valor histórico para la cultura catalana.

Su festividad se celebra el día 3 de noviembre, ya desde poco después de su muerte comenzó a ser venerado, el 1044 ya consta su culto a “La
Seu d'Urgell”.

Mil años del obispo Ermengol (1010-2010)
En el año 1010, ya bien entrado el otoño, Ermengol, hijo de los vizcondes de “Conflent”, era consagrado obispo de “Urgell” en la catedral de Santa María de la Sede. En vida, el obispo Ermengol fue uno de los personajes más influyentes de aquellos condados cristianos, arrinconados en las estribaciones del Pirineo, que más adelante se fundirían en un país llamado Catalunya, y desarrolló una actividad incansable en la mejora de la vida material y espiritual de los sus fieles.
Obispo reformador, constructor de puentes y caminos, defensor de la Iglesia, peregrino y guerrero, Ermengol fue, por encima de todo, un hombre de su tiempo al servicio de la cristiandad y de la Iglesia de “Urgell”.
Su trágica muerte en “El Pont de Bar” el año 1035, en el transcurso de una visita de obras, consolidó su fama y rodeó su figura de una aureola de santidad que fue sancionada e incrementada con la atribución de numerosos milagros vinculados con el beneficio de la lluvia.
Diez siglos después de aquellos acontecimientos lejanos, la ocasión de su milenario es el momento más propicio para el recuerdo de uno de los personajes más sugestivos de la historia de Catalunya.


Historia aportada por Ermengol Cerqueda, suscriptor del Evangelio del día.


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lunes 03 Noviembre 2014
Beato Berardo de Mársica



Beato Berardo de Mársica, obispo

En el territorio de los marsos, en el Abruzo, beato
Berardo, obispo, que sobresalió en la extirpación de la simonía, la restauración de la disciplina clerical y la sustentación y protección de los pobres.





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