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razones por las que el flujo vaginal se vuelve amarillo
A
partir de la pubertad, la presencia del flujo vaginal es algo común y hasta
necesaria. Las glándulas en la cérvix y la vagina segregan un líquido cuya
función es eliminar células muertas e impurezas. De esa forma, el área se
mantiene limpia, lubricada y libre de infecciones…. El mecanismo no es
infalible y se pueden presentar infecciones. Estas se identifican por un cambio
en el olor, la textura y el color del flujo vaginal. Si se torna amarillo, es
importante combatirlas de inmediato, pueden tratarse de infecciones por
transmisión sexual. No las pases por alto.
El interior de la
vagina es un lugar cálido, húmedo y oscuro, el entorno ideal para que
proliferen las bacterias. Una de las funciones del flujo vaginal, especialmente
en los años fértiles, es precisamente mantener la limpieza de esa zona, sacando
al exterior las células muertas y las bacterias. Por lo general el flujo
vaginal es de color claro (o transparente) y no tiene olor. Su cantidad, color
y consistencia pueden variar según el día del ciclo menstrual, entre otros
factores. Durante la ovulación, la lactancia o cuando la mujer se encuentra
excitada sexualmente suele ser más abundante. Si la mujer está embarazada
o ha descuidado su higiene íntima, puede tomar un olor diferente y hasta
desagradable.
Esos son cambios
normales, que, cuando más, pueden causar incomodidad, como humedad en las
partes íntimas, necesidad de cambiar la ropa interior a menudo o estar
consciente de un olor embarazoso.
Sin embargo, cuando
el flujo adquiere una textura, olor y color diferentes, hay que prestar
atención. Especialmente si
el color del flujo es amarillo, o de cualquier tonalidad amarillenta, con seguridad
la mujer está sufriendo una infección que, en muchos casos, podría ser
transmitida sexualmente. Algunos de estos casos son los siguientes:
1. Gonorrea: se trata de una
enfermedad transmitida sexualmente (ETS), causada por la bacteriaNeisseria gonorrhoeae. Entre sus
síntomas se encuentra el flujo vaginal amarillo y/o ensangrentado. Las mujeres
con gonorrea pueden experimentar además, una dolorosa sensación de ardor al
orinar, así como sangrado entre los períodos. Muchas pueden o no
reconocer los síntomas o confundirlos con una infección por hongos. Hay que
tratar la gonorrea con una combinación de antibióticos (la bacteria se
ha ido convirtiendo en una “súper bacteria”, muy resistente a la mayoría de los
antibióticos),
lo antes posible para evitar la enfermedad
inflamatoria pélvica (EIP) que puede llevar a la infertilidad.
2. Clamidia: se trata de otra
infección transmitida sexualmente y causada por la bacteria Chlamydia
Trachomatis. Los
síntomas se presentan alrededor de 1 a 3 semanas después del contagio. El flujo
vaginal, además de tomar una tonalidad amarillenta, suele tener olor fétido. Al
igual que la gonorrea, puede causar sangrado entre los períodos, dolor y ardor
al orinar, picazón (comezón) en la vagina y en casos severos, puede provocar
fiebre y náusea. Se trata con antibióticos y sin terapia, puede conducir
a una EIP con peligro de infertilidad.
3.
Tricomoniasis: un flujo amarillo
(o a veces amarillo-verdoso) con olor penetrante, puede deberse a otro tipo de
infección por trasmisión sexual causada por un organismo llamado Trichomonas vaginalis. La
infección puede provocar otros síntomas, como picazón o irritación en los
genitales, así como incomodidad y dolor al orinar o durante las relaciones
sexuales. Es más común entre las mujeres, pero los hombres también pueden
infectarse. Como en ellos los síntomas tienden a desaparecer espontáneamente,
puede seguir contagiando a su compañera y perpetuar el contagio. En cuanto se
presenten los síntomas, ambos deben recibir tratamiento para la infección
mediante antibióticos para romper el círculo y evitar el contagio.
4.
Cervicitis: consiste en la
inflamación del cérvix situada al final del útero (por eso se le denomina
también cuello uterino). Una de las señales principales de inflamación es
la aparición de una secreción vaginal amarillenta (también puede ser gris o
blanca), dolor en la vagina, sangrado entre períodos y después de las
relaciones sexuales. Puede deberse a infecciones (tricomoniasis, virus
del papiloma humano (VPH), gonorrea, clamidia o el herpes
genital), pero a veces, la
inflamación se debe a otros factores, como al uso de un diafragma, alergia a
espermicidas o condones. O sea, no siempre es debida a una enfermedad de
transmisión sexual. El tratamiento depende de la causa: antibióticos para
las infecciones bacterianas, medicamentos antivirales para las infecciones por
herpes, reconocer si se debe a una alergia (tratamiento para la alergia y
evitar aquello a lo que se es alérgico), etc. Si la cervicitis es muy crónica
(tiene mucho tiempo de duración), se pueden emplear otros métodos como la
criocirugía (congelación), terapia con láser o cauterización.
Tú conoces tu
cuerpo y cómo varía tu flujo vaginal según los días del mes. Debes estar atenta
a cualquier cambio, y especialmente si el flujo se vuelve amarillo. Procura
protegerte para evitar contraer una enfermedad por transmisión sexual pero si
tienes cualquier signo o síntoma como los que mencionamos, visita al ginecólogo
de inmediato para que se establezca el diagnóstico y puedas comenzar el
tratamiento. Y, desde luego, pon en práctica medidas para tener relaciones
sexuales seguras (sexo seguro) que no te lleven a otra infección en el futuro.
Posted in Mujeres, Salud Sexual.
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