miércoles
24 Diciembre 2014
Santos
Antepasados de Jesús,
Santos Antepasados de Jesús, santos del AT
Conmemoración de todos los
santos antepasados de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán, hijo de Adán,
es decir, los padres que agradaron a Dios y fueron hallados justos, los cuales
murieron en la fe sin haber recibido las promesas, pero percibiéndolas y
saludándolas, y de los que nació Cristo según la carne, que es Dios bendito
sobre todas las cosas y por todos los siglos.
Aunque en la noticia breve
del Martirologio se mencionan a Adán, a Abraham y a David, la celebración de
hoy no debe individualizar a ninguno de ellos; de hecho, Abraham tiene su
conmemoración (el 9 de octubre), y David la propia (el 29 de
diciembre). De lo que trata la memoria de hoy, más que de nombres individuales
es de la pertenencia de Jesús a una tradición concreta, a una humanidad que no
existe de otro modo más que en la forma de pueblos particulares, con costumbres
particulares. Jesús nació en el seno del pueblo judío, y eso -nos dice el
Evangelio y lo refresca la conmemoración de hoy- no es fruto de una casualidad
histórica, sino un hecho de Providencia: la humanidad de Jesús viene preparada
desde los primeros padres de la humanidad, desde los primeros padres del pueblo
elegido, desde los primeros representantes del reinado de Dios en israel.
Es verdad que las dos
listas genealógicas de Jesús que nos muestra el Nuevo Testamento, la de San
Mateo (1,1-17) y la de San Lucas (3,23-38), no concuerdan entre sí;
mucho se ha escrito sobre ello -cosas atinadas y cosas que no- pero lo que no
debemos perder de vista es que esas genealogías, más que pretender informarnos
de una cadena genealógica en muchos aspectos imposible de rastrear, nos quieren
enseñar, como evangelio que son, a dirigir nuestra mirada a la historia como
«plan» de Dios, a que acostumbremos nuestra mirada a que incluso lo
aparentemente casual, en realidad despliega en el mundo de manera inexorable
una «intención de Dios», y que esa intención es siempre intención de salvación.
Raymond Brown, tanto en su
«Introducción al Nuevo Testamento» (1997);en «El nacimiento del Mesías» (1998),
los dos libros se consiguen en español.
OOOOOOOOOOO
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