-----------------------------------------------------
lunes 01 Julio 2013
San Simeón el loco
|
|
|
(522-c.a.
590)
San Simeón, apellidado el Loco, es uno de los
santos más desconcertantes y originales que haya existido. Nació en Emesa,
antigua ciudad de Siria, a las orillas del río Orontes, a principios del siglo
VI.
Visitó los Santos Lugares con un amigo llamado
Juan. En su viaje encontraron muchos ermitaños y decidieron imitar su vida sin
tardanza. Primero estuvieron en un monasterio, cerca de Jericó. Después
atravesaron el Jordán, en busca de mayor soledad, y se establecieron al oriente
del Mar Muerto. Cada uno se construyó su laura o ermita, bastante distante la
una de la otra, para no importunarse en sus oraciones.
Después de treinta años de vida de anacoreta,
Simeón se sintió impelido a dejar aquellos parajes y volver al mundo para
trabajar directamente por la salvación de las almas. Se separó de su amigo y
regresó a su ciudad natal. Al pasar por Jerusalén meditó largamente ante el
Santo Sepulcro sobre los peligros que podía acarrearle su nueva vida.- Le
parecía que había dominado todas las tentaciones que le habían asaltado en la
vida eremítica. Sólo de una cosa dudaba: del amor propio, del orgullo.
¿En todas aquellas austeridades y rigores, no
estaría de por medio la soberbia, el deseo de ser considerado como el mayor de
los santos?.- Para cortar de raíz este peligro, ideó un método original:
hacerse pasar por loco. Y empezó sin demora. Entró en Emesa arrastrando de su
cinturón un perro muerto que encontró en el camino.
El domingo entró en la iglesia bien provisto
de nueces, y empezó a arrojarlas contra las velas, con tan buen tino que las
apagó todas. Luego subió al púlpito y tiró las que le quedaban contra las
mujeres. Y así otros disparates.
El Martirologio Romano dice de San Simeón: "Se
hizo necio por Cristo, pero Dios reveló con milagros su alta sabiduría". San
Juan Clímaco decía que el orgullo del espíritu es la bestia más feroz de los
desiertos. Por eso Simeón trataba de encubrir su virtud bajo el velo de la
locura. Murió San Simeón hacia el año 590, después de realizar muchos
milagros.
Su contemporáneo Evagrio, y un siglo más
tarde, Leoncio, obispo de Chipre, nos han dejado muchas peripecias de su curiosa
vida. Profeta, taumaturgo, excéntrico escandaloso, payaso, comparte su vida
con las prostitutas, los mendigos, los desechos de la sociedad, riéndose de todo
y de todos, saboteando la lógica de los que le rodean con una rara alegría
inexplicable que viene de arriba; así escarnece Simeón las seguridades de
nuestra vida y se transforma en caricatura de nuestra precaria fe, tan envarada
y solemne. ¿Para qué estar tan serios, para qué tomarnos tan en serio, para
qué respetar tantas normas y convenciones?
Todo es como una gigantesca broma que sólo
tiene sentido si sabemos vivirla con humor, porque la voluntad de Dios y su
Providencia, vista con ojos humanos, es un absurdo, y nuestras certezas, a la
luz de Dios, deben de ser de una suprema comicidad. El más sensato de los
hombres, que vuelve al revés todo prejuicio, san Simeón el loco, nos valga a la
hora de tomarnos a burla a nosotros mismos y a los demás, para ser fieles, para
corresponder con abandono y humor a la sonrisa del Cielo.
Oremos
Concédenos, Señor todopoderoso, que el ejemplo de San Simeón nos estimule a
una vida más perfecta y que cuantos celebramos su fiesta sepamos también imitar
sus ejemplos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo.
|
----------------------------------------------------------------------
No hay comentarios:
Publicar un comentario