domingo, 27 de enero de 2013

Señor, Tú me sondeas y me conoces, tienes puestos tus ojos sobre mí.

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Señor, Tú me sondeas y me conoces,
tienes puestos tus ojos sobre mí.

Yahveh, tú me sondeas y conoces;
sabes cuándo me siento y cuándo me levanto,
mi pensamiento calas desde lejos;
esté yo en camino o acostado, tú lo adviertes,
familiares te son todas mis sendas.
Que no está aún en mi lengua la palabra,
y ya tú, Yahveh, la conoces entera;
me aprietas por detrás y por delante,
y tienes puesta sobre mí tu mano.
Porque tú me has formado,
me has tejido en el vientre de mi madre;
yo te doy gracias por tantas maravillas:
prodigio soy, prodigios son tus obras.
Mi alma conocías cabalmente,
y mis huesos no se te ocultaban,
cuando era yo formado en lo secreto,

tejido en las honduras de la tierra.
Mi embrión tus ojos lo veían;
en tu libro estaban inscritos todos
los días que han sido señalados,
sin que aún existiera uno solo de ellos.



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